Acta de Independencia: El entorno político y social

Nota: El material que se presenta a continuación es un ensayo cuya autoría corresponde a Daniel González. Si en algún momento es utilizado por los lectores, se agradece citar la página Revista Económica de Venezuela como fuente de la información.

INTRODUCCIÓN
El 5 de julio de 2011 se celebran doscientos años de la declaración de la Independencia de Venezuela, intención que está contenida en el acta solemne de Independencia que fue firmada el 7 de julio de 1811.
Analizar el contenido de tan importante documento, no puede hacerse de manera aislada. Los hechos históricos no pueden analizarse descontextualizados del entorno social, político y cultural en el cual ocurrieron. Es por esto que antes de analizar el contenido del Acta es preciso analizar las circunstancias históricas, sociales e incluso políticas que le anteceden.
En este trabajo haremos un breve pero apasionante recorrido por interesantes momentos históricos que sirvieron de aliciente a la causa libertaria. Nos trasladaremos a la España de finales del siglo XVIII e inicios del siglo XIX y veremos como acontecimientos que se generaron allí: como el motín de Aranjuez, las abdicaciones de Bayona y la firma del tratado de Fontainebleau; influyeron decisivamente en las intenciones independentistas de los caraqueños de la época. Regresaremos a la Venezuela que reacciona con entereza a los sucesos que ocurren en Europa y llega al 19 de abril de 1810. Repasaremos brevemente la transición entre el 19 de abril de 1810 y el 5 de julio de 1811, para finalmente analizar el contenido del acta solemne de Independencia.
Los elementos necesarios
El historiador Salcedo Bastardo (1970)[1] afirma que antes de 1810 no se habían conjugado los elementos necesarios para el inicio de la Revolución. De hecho, asevera que no se había “conseguido la necesaria conjunción del hecho notable y de repercusión plural, con la fuerza total unitaria, la ideología coherente y los líderes idóneos, todo a la vez”[2]. Varios eran los motivos para esta falta de conjunción en los factores. Según este autor, buena parte de los pobladores disfrutaban de cierta seguridad y no se sentían agobiados por el gobierno colonial. Al parecer, hasta se sentían más amparados bajo la tolerancia monárquica que con los mantuanos, “siempre más temidos, duros y presuntuosos”[3]. Por otra parte, las capas sociales no estaban fusionadas. Tanto, que los “intentos subversivos” habían sido ejecutados por individuos de toda índole social sin una cohesión clara; bien individuos ubicados en los lugares inferiores de la escala social o algunos distinguidos. Tampoco había ideas revolucionarias claras previas con excepción de las de Picornell y Francisco de Miranda. Los levantamientos habían sido para protestar contra hechos muy específicos como la presencia de algún funcionario molesto o cargas impositivas elevadas.
El contexto español
            La situación que vive España en conjunción con los ejemplos históricos y la presencia de venezolanos comprometidos con la causa revolucionaria, motorizan los acontecimientos que se sucederán. A esto se le suma, la intención de Inglaterra, la primera potencia mundial de la época, de luchar contra Francia.
            En 1792 en España, diecinueve años antes de la declaración de Independencia, bajo el reinado de Carlos IV; Manuel Godoy y Álvarez de Faría fue nombrado Secretario de Estado. El sucesor de los condes de Floridablanca y Aranda, era un joven inexperto quien se ganó la antipatía de los españoles por la forma como había ascendido al poder. Para 1807, Godoy firma con Napoleón Bonaparte el Tratado de Fontainebleau, en el cual se permitía el ingreso de las tropas francesas a territorio español, en principio rumbo a Portugal. Las tropas francesas ocuparon Lisboa antes de que transcurrieran dos meses de la firma del tratado y a pesar de ya haber alcanzado el objetivo, los soldados franceses seguían tomando posiciones en territorio español bajo el pretexto de prevenir una eventual acción de Inglaterra en defensa de Portugal. Godoy, recomendó la salida de los reyes para embarcar rumbo a América y en este contexto de extremada tensión tiene lugar el motín de Aranjuez[4].
El 17 de marzo de 1808, estalló una revuelta popular orquestada por enemigos de Godoy. El 18 de marzo, Carlos IV suscribe un decreto real en el cual desplaza de sus funciones a Godoy y el 19, ante la gravedad de los acontecimientos; abdica a favor del príncipe de Asturias, su hijo, Fernando VII. Guerrero (2004)[5] señala que para finales de abril de 1808, Napoleón Bonaparte tenía en su poder a casi todos los miembros de la familia real española y a los hombres que más influencia tenían sobre ellos. Luego de que el 6 de mayo, Fernando VII se sometiera a la voluntad imperial de Napoleón en la ciudad francesa de Bayona, este último quedaba “convertido en el dueño y señor de España”. Estamos en este momento a poco más de tres años de la declaración de Independencia de Venezuela.
La reacción criolla frente a las decisiones de Bayona  
             Morón (1971)[6] advierte que el 14 de julio de 1808 arribó al puerto de La Guaira el buque Serpent a cuyo mando estaba el teniente Paul de Lamanon. La tarea del teniente era específica. Debía informar a Caracas sobre los acontecimientos ocurridos en España en los meses anteriores e invitar a las autoridades a reconocer a José Bonaparte como rey de España. Sin embargo, según reseña Salcedo Bastardo[7] las autoridades ya estaban al tanto de lo ocurrido gracias al Times de Londres recibido en Cumaná. El 15 de julio, la fragata inglesa Acasta se encuentra en aguas venezolanas en La Guaira y su capitán se acerca a Caracas a comunicar que el pueblo de España se ha levantado en armas contra Napoleón Bonaparte y que Inglaterra se une a España en una lucha común contra Bonaparte. Salcedo Bastardo menciona que durante la presencia del teniente Lamanon una multitud aclamaba a Fernando VII en las calles de Caracas. El 18 de julio, tanto la Real Audiencia como el Cabildo de Caracas desconocen las abdicaciones de Bayona.
            Estamos en 1808, tres años antes de la firma del acta de Independencia en 1811 y los acontecimientos en Europa, principalmente los que ocurren entre España y Francia no se detienen. En agosto, según señala Guevara Baro (2007)[8] el capitán general de la provincia y Real Audiencia de la provincia de Venezuela reconoce la soberanía de la Junta que había sido conformada en Sevilla. Días más tarde el Cabildo de Caracas apoya la decisión de la Real Audiencia. Pero indistintamente de estos reconocimientos, las discusiones en Caracas proseguían. ¿Cuál era el motivo de estas discusiones? En virtud de que el legítimo rey de España, Fernando VII se encontraba ausente, el debate se centraba en quien era el depositario de la soberanía, el pueblo o una Junta que había sido establecida sin ninguna representatividad.
            Para el mes de noviembre de 1808, al menos cuarenta y cinco firmas de notables caraqueños respaldan una comunicación que iba dirigida al capitán general Juan de Casas con la propuesta de crear una Junta que decidiera el destino político de Venezuela pero que sobre todo, gobernara con independencia de la Junta de Sevilla. Nuevamente, no se contó con lo que Salcedo Bastardo llamó “la fuerza total unitaria”. Ni los oficiales pardos ni la gente llana del pueblo apoyaron la pretensión de la aristocracia criolla. Por el contrario, se pusieron de parte del Capitán General y los firmantes de la comunicación sufrieron la cárcel o el destierro. Salcedo Bastardo[9] explica esta falta de apoyo de las clases populares hacia la aristocracia criolla debido a la discriminación de esta última hacia las clases menos favorecidas. Con anterioridad, la aristocracia criolla había negado en el Cabildo una escuela para los pobres y conservaban la Universidad y el Seminario como “reductos exclusivos suyos”.
            En mayo de 1809, Vicente de Emparan se convierte en el nuevo Gobernador y Capitán General. Fue un año de suma exaltación donde incluso se realizaron movimientos para sacarlo del poder.
            Llega así el año 1810, año clave en la historia venezolana, del cual se cumplieron 200 años el pasado año 2010. Los acontecimientos en España siguen motorizando los ideales de libertad de los criollos. La Junta Central de Sevilla se disuelve y el 29 de enero se sustituye ella misma por un Consejo de Regencia. En febrero este Consejo declara:
“Desde este momento, españoles americanos, os veis elevados a la dignidad de hombres libres: no sois ya los mismos que antes, encorvados bajo un yugo mucho más duro mientras más distantes estabais del centro del poder, mirados con indiferencia, vejados por la codicia y destruidos por la ignorancia. Tened presente que al pronunciar o al escribir el nombre del que ha de venir a representaros en el congreso nacional, vuestros destinos ya no dependen  ni de los ministros, ni de los virreyes, ni de los gobernadores: están en vuestras manos”.
Esto sirvió de estímulo a la conspiración criolla y se planea el golpe para el 1º de abril. El plan fue descubierto por Emparan y los cabecillas fueron enviados fuera de Caracas. A pesar de esto, es justo en este año, 1810 cuando confluyen los elementos necesarios de los que habla Salcedo Bastardo para la continuación exitosa de las actividades revolucionarias.
EL 19 de abril de 1810
            Faltando poco más de un año para el 5 de julio de 1811, se producen importantes acontecimientos en Caracas que conducirán inexorablemente a la declaración de Independencia.
            El jueves santo, 19 de abril, se reúne el Cabildo en forma ilegal. En esto coinciden, Salcedo Bastardo[10] y Morón[11]. El carácter ilegal de la convocatoria se debe a que esta debía hacerla el Capitán General, Emparan para ese entonces. Si bien la convocatoria no fue realizada por el Capitán General, este fue invitado a asistir. Argumentos van y vienen en el transcurso de la reunión respecto a la ausencia de rey y las medidas que deben tomarse para solventar la situación. Las consideraciones terminan con la constitución del Ayuntamiento en Gobierno y la remoción de sus cargos de Emparan y sus colaboradores. El Cabildo se transformó a raíz de los sucesos de ese día en la Junta Suprema Conservadora de los Derechos de Fernando VII, quedando presidida por José de las Llamozas y Martín Tovar Ponte. Salcedo Bastardo dice al respecto:
“Sólidos razonamientos jurídicos sobran para justificar la ocurrencia. Venezuela ha seguido la misma conducta de España cuando esta carecía de Gobierno; por el derecho natural de los pueblos recobra su soberanía y expulsa al gobernador que nada representa, y ha devenido, por tanto, ilegitimo”[12].
 Si bien a nivel de gobierno este había cambiado, basado justamente en el derecho natural de los pueblos; la nueva Junta que se instaló en Caracas para gobernar las provincias de Venezuela seguía actuando a favor del rey depuesto, Fernando VII. La revolución por la libertad completa del reino de España aún no estaba del todo consolidada.
Hacia el 5 de julio de 1811… Cambios económicos, reuniones, elecciones y I Congreso de Venezuela.
            En el periodo que transcurre entre los sucesos del 19 de abril cuando se constituye la Junta Suprema Conservadora de los Derechos de Fernando VII y la declaración definitiva de la Independencia que se producirá el 5 de julio de 1811, importantes acontecimientos tienen lugar y serán clasificados como sigue.
            Diplomáticos
            Se envían misiones al extranjero con la finalidad de obtener el reconocimiento internacional y en búsqueda de financiamiento para la causa. A los Estados Unidos son enviados José Rafael Revenga, Telésforo Orea y José Vicente Bolívar. Ante el gobierno de Inglaterra son enviados Simón Bolívar, Luis López Méndez y Andrés Bello.
            Económicos
            Se establece la libertad de comercio y se reforma el arancel aduanero. Se suprimen los derechos de alcabala y se elimina el tributo que recaía sobre los indios.
            Políticos
            A nivel político, la transición entre el 19 de abril de 1810 y el 5 de julio de 1811 es trascendental en nuestra historia. De las acciones ejecutadas en esas fechas nace el que se llamaría el primer Congreso de Venezuela y es que el 11 de junio de 1810 la Junta Suprema convocó a elecciones. Las condiciones para las elecciones garantizaban que la aristocracia criolla preservara el poder político que hasta ese momento había conquistado. Las elecciones terminaron en el mes de noviembre de 1810 y el Congreso se instaló en Caracas el 2 de marzo de 1811.
El 5 de julio de 1811
Antes del 5 de julio, las deliberaciones de los diputados se centran en aspectos jurídicos importantes, como si el Congreso es competente para hacer la declaración de Independencia y las implicaciones internacionales de la eventual declaración. Las dudas respecto a la competencia del Congreso para  declarar la Independencia queda despejada incluso bajo los criterios del derecho español que establecía que los habitantes podían escoger un rey nuevo si este llegase a faltar y que el juramento de fidelidad al monarca quedaba anulado justamente por la ausencia del sujeto a quien se le había hecho el juramento. En tal sentido, Morón[13] afirma que el propio rey había anulado el juramento de fidelidad hacia su persona tras la abdicación de Bayona.
            Luego de exposiciones muy diversas, el 5 de julio se declara el rompimiento con España y el nacimiento del Estado venezolano como pueblo libre. El Acta de Independencia redactada por el diputado Juan Germán Roscío —graduado en derecho canónico y civil en la Universidad Real y Pontificia de Caracas, nuestra actual y gloriosa Universidad Central de Venezuela— y el Secretario del Congreso, Francisco Isnardi; fue aprobada y firmada el 7 de julio por los diputados de las provincias de Caracas, Cumaná, Margarita, Barinas, Barcelona, Mérida y Trujillo. Posteriormente fue remitida al Ejecutivo el 8. El 16 de julio apareció publicada en Gaceta.
Análisis del Acta Solemne de Independencia
            Analicé previamente los sucesos que ocurrieron en Europa, más específicamente en España y Francia, que condujeron a las abdicaciones de Bayona; no solo porque forman parte del contexto histórico de nuestra Independencia, sino también porque los firmantes del Acta de Independencia —entre ellos gran cantidad de Ucevistas— los mencionan en el primer párrafo de la referida reseña donde se menciona:
 “Nosotros los representantes de las Provincias Unidas de Caracas, Cumaná, Barinas, Margarita, Barcelona, Mérida y Trujillo, que forman la Confederación Americana de Venezuela… considerando la plena y absoluta posesión de nuestros derechos, que recobramos justa y legítimamente desde el 19 de abril de 1810 en consecuencia de la jornada de Bayona y la ocupación del trono español por la conquista y sucesión de otra nueva dinastía constituida sin nuestro consentimiento, queremos… patentizar al Universo las razones que han emanado de estos mismos acontecimientos, y autorizan el libre uso, que vamos a hacer de nuestra soberanía[14].
 Incluso más adelante dentro del mismo documento se menciona lo siguiente:
Cuantos Borbones concurrieron a las inválidas capitulaciones de Bayona, abandonando el territorio español contra la voluntad de los pueblos, faltaron, despreciaron y hollaron el deber sagrado que contrajeron con los españoles de ambos mundos, cuando con su sangre y sus tesoros, los colocaron en el trono a despecho de la causa de Austria; por esta conducta quedaron inhábiles e incapaces de gobernar a un pueblo libre a quien entregaron como un rebaño de esclavos[15].
Es posible que detrás de estos nobles escritos, se escondieran temores de algunos mantuanos y letrados de Caracas, respecto al futuro de las provincias venezolanas y sus intereses económicos. Ramos Pérez (1992)[16] señala que las condiciones económicas eran bastante favorables para los caraqueños y quizás les invadía el temor de que al convertirse en colonia francesa se fracturaran las relaciones comerciales con Inglaterra. Sea como fuera, los sucesos que tuvieron lugar entre España y Francia, sin lugar a dudas condicionaron el derrotero del que se convertiría en el primer país independiente de Hispanoamérica.
            A lo largo de toda el Acta Solemne que sella nuestra independencia saltan a la luz, lo que los redactores y firmantes llaman “hechos auténticos y notorios” que de una forma u otra justifican ante las naciones del mundo el proceder tomado. Nuevamente se mencionan hechos ocurridos más allá de nuestras fronteras.
 “Las cesiones y abdicaciones de Bayona, las jornadas del Escorial y de Aranjuez, y las órdenes del lugar teniente, Duque de Berg, a la América debieron poner de uso los derechos que hasta entonces habían sacrificado los americanos a la unidad e integridad de la nación española.[17]
 Más adelante se lee: “Venezuela, antes que nadie reconoció y conservó generosamente esta integridad, por no abandonar la causa de sus hermanos, mientras tuvo la menor apariencia de salvación”.
Y continúa leyéndose:
La América volvió a existir de nuevo, desde que pudo y debió tomar a su cargo su suerte y conservación, como la España pudo reconocer, o no, los derechos de un rey que había apreciado más su existencia, que la dignidad de la nación que gobernaba.[18]
Nuevamente, las contingencias protagonizadas por la familia real española sirven de justificación en cierta medida de la declaración de Independencia.
            Pero la declaración de Independencia en nuestro país hace doscientos años no solo está influenciada por los acontecimientos ocurridos en Europa. Justamente lo que los venezolanos de 1811 perseguían, la libertad y la independencia de España, era un valor predominante[19] ya en aquella época luego de la caída del absolutismo y el “nacimiento de las libertades civiles y políticas a través de las constituciones[20]”. Aquí cobra también importancia la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano en 1789, inspirada en la declaración de Independencia de los Estados Unidos. El artículo 2º y 3º de la Declaración de los Derechos del Hombre son fundamentales; el primero establece los derechos imprescriptibles del hombre, entre los cuales figuran la libertad y la resistencia a la opresión y el segundo establece que “la soberanía reside esencialmente en la nación”. Bajo esa tutela modernista, el Acta de Independencia declara:
 “Nosotros los representantes de las Provincias Unidas de Venezuela, poniendo por testigo al Ser Supremo de la justicia de nuestro proceder y de la rectitud de nuestras intenciones; implorando sus divinos y celestiales auxilios y ratificándole en el momento en que nacemos la dignidad, que su Providencia nos restituye el deseo de vivir y morir libres creyendo y defendiendo la Santa Católica y Apostólica religión de Jesucristo. Nosotros, pues a nombre y con la voluntad y autoridad que tenemos del virtuoso pueblo de Venezuela, declaramos solemnemente al mundo, que sus Provincias Unidas son y deben ser de hoy más de hecho y de derecho Estados libres, soberanos e independientes, y que están absueltos de toda sumisión y dependencia de la corona de España, o de los que se dicen o dijeren sus apoderados o representantes, y que como tal Estado libre e independiente, tiene un pleno poder para darse la forma de gobierno que sea conforme a la voluntad general de sus pueblos, declarar la guerra, hacer la paz, formar alianzas, arreglar tratados de comercio, límites y navegación, hacer y ejecutar todos los demás actos que hacen y ejecutan las naciones libres e independientes.”
            Un aspecto interesante de la declaración del acta es justamente aquel que se refiere a la religión Católica. La religión Católica se encuentra en Venezuela desde la llegada de los inmigrantes europeos a América, quienes se acompañaban con el símbolo de la cruz, que es propio de la Acción evangelizadora de la Iglesia Católica[21]. De esta manera el cristianismo se fue difundiendo en la región. En nuestra Acta de Independencia, los redactores expresan su deseo de “vivir y morir libres creyendo y defendiendo la Santa Católica y Apostólica religión de Jesucristo” y toda la declaración la hacen colocando al “Ser Supremo” como testigo. De Francesco[22] señala que la Iglesia, al iniciarse la gesta independentista, no quedó fuera de la lluvia de ideas que caracterizaron el período. La autora señala que debido a la “relevancia indiscutible de la Iglesia y sus representantes en la totalidad de la población, les condujo a figurar como protagonistas decisivos del proceso”. Y es este mismo poder e influencia que la Iglesia Católica ejercía sobre la población el que colaboró a través de la prédica a los feligreses a abonar la causa independentista en detrimento de la monarquía. Durante los acontecimientos del 19 de abril de 1810, los representantes de la Iglesia, tanto alto como bajo Clero, actuaron a favor de la causa nacional. Sin embargo, no deja de ser cierto que no toda la Iglesia apoyaba la causa independentista.
Posiblemente la mayor evidencia del factor legitimador de la religión lo encontramos en el Manifiesto que hace al mundo la CONFEDERACIÓN de VENEZUELA[23] en donde compara la acción del pueblo venezolano con la insurrección del Pueblo de Dios. La siguiente cita es a todas luces,  reveladora:
La dureza momentánea y pasagera del Reynado de Salomón bastó á los Hebreos para anular la obediencia prestada á su dinastía, y colocar á otra en el trono, sin aguardar á que Dios  les hubiese dicho que ya su suerte no dependía de los Reyes de Judá, ni de los Ministros, Sacerdotes y Caudillos de Salomón”. Luego se preguntan: “¿Y será de peor condición el pueblo cristiano de Venezuela, para que declarado libre por el gobierno de España, después de trescientos años de cautiverio, pechos, vexaciones, é injusticias, no pueda hacer lo que el mismo Dios de Israel que adora, permitió en otro tiempo á su pueblo, sin indignarse, ni argüirlo en su furor?”.
Con esta cita queda claro el gran alcance que tuvo en la sociedad de la época, la enseñanza de la Iglesia Católica; que en el caso preciso de la declaración de Independencia se basa en una historia de la religión para otorgarle legitimidad ante las naciones del mundo al proceder criollo. 
CONCLUSIONES
El próximo 5 de julio se cumplen 200 años de la declaración de nuestra Independencia. Una fecha propicia para reflexionar y para que las nuevas generaciones de venezolanos y en especial de ucevistas, conozcamos las circunstancias que rodearon tan trascendental acto, aquel 5 de julio de 1811.
Muchos venezolanos ignoran el contexto en el cual se suscribió el acta de Independencia y los sucesos previos que tuvieron lugar. Muchos se conforman con conocer aquella verdad a medias, en la que algunos afirman que el 5 de julio de 1811 se firmó el acta de Independencia; aún cuando esto no es cierto, ya que el acta se firmó dos días después, el 7 de julio de 1811. El propósito de este trabajo ha sido justamente ese, mostrar de forma grata la secuencia de hechos que ocurrieron tanto en la Venezuela de la época como en Europa, que sirvieron de aliciente a la causa independentista.
Muchas discusiones han estado latentes en la Venezuela contemporánea y algunas están presentes aún en la Venezuela de hoy. Preguntas como: ¿en quien reside la soberanía? y ¿somos los venezolanos verdaderamente libres?, han estado presentes en el debate nacional desde hace muchos años. Algunos piensan que hoy estamos sometidos a otros yugos y otros creen que somos plenamente libres. No pretendo decirles si somos o no somos libres, estoy seguro que la respuesta a esa pregunta pasa por la claridad en el concepto de libertad que tenga cada quien. Lo único que puedo decirles es que los venezolanos de hoy, los del siglo XXI; los que hemos conocido las maravillas tecnológicas que nuestros padres fundadores ni siquiera imaginaron que podían existir, tenemos una inmensa responsabilidad y es la de preservar una Venezuela independiente y soberana y oponernos a toda forma de dominación venga de donde venga. Solo así el 5 de julio de 1811 y los trece años de guerra que le sucedieron tendrán verdadero sentido.
  
BIBLIOGRAFÍA
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[1] Salcedo Bastardo, J. (1970). Historia Fundamental de Venezuela. Caracas: Imprenta Universitaria de Caracas
[2] Ibíd., p. 275.
[3] Ibíd., p. 275.
[4] Guerrero LaTorre, A., Pérez Garzón, S., Rueda Hernaz, G. (2004). Historia Política 1808-1874. Madrid: Itsmo S.A

[5] Ibíd., p. 28
[6] Morón, G. (1971). Historia de Venezuela. Caracas: Italgráfica.
[7] Salcedo Bastardo. Op, cit., p. 277
[8] Guevara Baro, M. (2007). Venezuela en el tiempo: Cronología desde la conquista hasta la fundación de la República. Caracas: El Nacional.
[9] Salcedo Bastardo, Op. cit., p. 278
[10] Salcedo Bastardo. Op. cit., p. 280
[11] Morón. Op. cit., p. 258
[12] Salcedo Bastardo, Op. cit., p. 281
[13] Morón, Op. cit., 286
[14] Portillo Tostado, F. (2003). [Libro en línea]. Historia Documental de Venezuela Tomo I. México: Universidad Nacional Autónoma de México. Disponible: http://books.google.co.ve/books?id=4uCy-W1ADnIC&pg=PA117&dq=5+de+julio+de+1811&lr=&ei=84eoTeWdFcHuUNWp_LAE&hl=es&cd=14#v=onepage&q=5%20de%20julio%20de%201811&f=false .[Consulta: 2011, Abril 29]
[15] Ibíd., p.125
[17] Portillo Tostado, Op. cit., p. 127
[18] Ibíd., p. 128
[19] Raynero, L. (2001). La noción de libertad en los políticos venezolanos del siglo XIX 1830-1848. Caracas: Universidad Católica Andrés Bello.
[20] Ibíd. , p. 15
[21] Talavera, M. (2003). [En línea]Una evangelización pendiente: antropología de la educación religiosa en Venezuela. En Iglesia y educación en Venezuela. Memorias de las III Jornadas de Historia y Religión. Caracas: Universidad Católica Andrés Bello. Disponible: http://books.google.co.ve/books?id=7IHsszIPhegC&pg=PA23&dq=la+Iglesia+Cat%C3%B3lica+y+los+espa%C3%B1oles+en+Venezuela&hl=es&ei=jBrITZapJ-bb0QGq782HCA&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=6&ved=0CF8Q6AEwBQ#v=onepage&q=la%20Iglesia%20Cat%C3%B3lica%20y%20los%20espa%C3%B1oles%20en%20Venezuela&f=false . [Consulta: 2011, Abril 28]
[22] De Francesco, M. (2002). [En línea] El Bajo Clero durante la guerra de Independencia venezolana (1811-1821). Análisis de sus ideas y participación en la causa patriótica. En Fe y Cultura en Venezuela. Caracas: Universidad Católica Andrés Bello. Disponible: http://books.google.co.ve/books?id=6NPgntmHeWMC&pg=PA191&dq=la+iglesia+cat%C3%B3lica+y+la+independencia+de+Venezuela&hl=es&ei=XxbITd_CBMbz0gHDqcSsCA&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=3&ved=0CEAQ6AEwAg#v=onepage&q=la%20iglesia%20cat%C3%B3lica%20y%20la%20independencia%20de%20Venezuela&f=false . [Consulta: 2011, Mayo 8]
[23] MANIFIESTO que hace al mundo la Confederación de Venezuela, en la América Merdional, de las razones en que ha fundado su Absoluta Independencia de la España, y de cualquiera otra dominación extranjera. La cita es textual y mantiene la forma de escribir de la época.