viernes, 9 de mayo de 2014

Un pacato contra el porno, el reggaetón, el sexting y Spencer Tunick

Hoy el TSJ publicó una sentencia en la que la Sala Constitucional ordenó eliminar toda imagen de contenido sexual, explícito o implícito, de los anuncios publicitarios en medios impresos relativos a la promoción de servicios concernientes a la actividad sexual y se coloque en los mismos que se trata de servicios exclusivos para mayores de dieciocho años. La acción fue interpuesta por el ciudadano Gilberto Rúa el 14 de enero de 2009 en contra del diario Meridiano.
El accionante parece una especie de fundamentalista. No solo iba contra los clasificados de los periódicos. Dentro de los fundamentos de la acción se menciona que el señor tiene estudios en “porno suave” y creó un proyecto de Ley Especial contra la Porno. Cataloga de inmorales las fotos de Spencer Tunick en la Plaza Caracas. Se refirió como “depravación sexual” a las fotos y grabaciones que envían los adolescentes a través de sus celulares y bueno, no dejó por fuera al regaeeton.  

La sentencia desestima casi todos los elementos de la acción, excepto el tema del contenido sexual en los medios impresos. Respecto al proyecto de Ley Especial contra la Porno, la Sala reiteró su sentencia del 6 de diciembre de 2012 y se especifica que ya le señaló al accionante que los artículos 202 al 224 de la Constitución, establecen el procedimiento, mecanismo y requisitos de formación de las leyes nacionales por lo que se declara improcedente la pretensión sobre ese particular. En cuanto al reggaetón, la Sala observó que no puede considerarse que un género musical sea ilegal, pero se exhorta a las instancias correspondientes a que en su actividad de supervisión de los medios de comunicación presten especial atención al contenido de las canciones de cualquier género musical que se transmiten en horario de difusión de contenido que debe ser apto para todos los usuarios.

Es realmente preocupante una mentalidad de este tipo. Una persona que piensa que el sexo atenta contra Dios sabe quién. Hoy, los niños de todas las edades tienen más acceso a sexo por internet, por ejemplo, que a través de medios impresos. ¿Quién dice o determina qué tipo de imagen es pornográfica o cual no lo es? Este tipo de personas son las mismas que aplauden el cierre de canales de televisión bajo la premisa de que los ciudadanos no tenemos la suficiente capacidad para razonar en base a lo que vemos y juran que los medios nos manipulan. ¡Por favor! Muchos olvidan que con el tema de los niños existe una corresponsabilidad entre las familias y el Estado. Son los padres los que deben controlar el acceso de los hijos a cualquier tipo de información o experiencia que vulnere su tranquilidad. Muchos se escandalizan de ver a los niños bailando reggaetón como si fueran adultos, pero, ¿quién diablos les pone la música? Porque me van a disculpar, pero hoy los niños no saben quiénes fueron las payasitas Nifunifá, pero saben de sobra quien es Don Omár o Daddy Yankee. ¿Y cómo lo saben? ¿Quién los acerca a eso? Y respecto a los celulares el problema no es lo que se envían los niños, niñas y adolescentes, el problema es qué diablos hace un niño que no es responsable de sus actos, manipulando un artefacto sin la debida supervisión de sus padres y/o representantes. No sean irresponsables. Lo más risible de todo es la Ley Especial contra la Porno. ¡Por las alpargatas del Cristo llanero! Este señor, imagino, pensaba que para proteger el “interés superior” de los niños y por las ideas descabelladas que expuso, debía estar proponiendo cosas como la prohibición de las ventas en quioscos de Playboy o Playgirl o el bloqueo de páginas como xvideos o redtube. La pacatería de cierta gente resulta extremadamente repulsiva. Al menos aún tenemos porno, Sr. Rúa, y reggaetón para las noches de disco.


Daniel González G.

1 comentario:

  1. Estoy de acuerdo porque mira aveces uno se ve obligado a ver esos contenidos sin siquiera saber de lo que trata. Me acuerdo la primera vez que vi "Aji Picante". Tenia como 10 años y no podía creer que existiera tal actitud. Ahora, hay que darle tiempo a la otra cara de la moneda. Marcar/establecer un tiempo estipulado para que empiecen a cambiar las estrategias de marketing es una opción. No se digo yo. Saludos

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