martes, 22 de abril de 2014

En el lado derecho de la cama


Mariana estaba acostada en el lado izquierdo de la cama. Cerró los ojos un instante y los recuerdos se agolparon en su mente uno tras otro. La primera salida. Él llevaba una chaqueta marrón, recordó. Esa tarde llovía. Lluvias dispersas de esas. Vieron una película. La primera noche que la invitó a tomar un trago. En esos días las sonrisas ahogaban el hastío de la rutina. Los mensajes. Las llamadas hasta el amanecer. La complicidad de antaño. Las conversaciones eternas en la cama. Las ganas de estar siempre juntos. Los recuerdos se sucedían en su cabeza en un orden casi cronológico. Uno tras otro. Y así se dibujó un difuso punto de inflexión. Vinieron los silencios. Se desdibujaron las sonrisas. Desaparecieron los mensajes. Se agotaron las emociones. Sentía que Alejandro estaba como mínimo en Australia. Giró su cabeza y vio que no estaba en Oceanía, tan solo estaba en el lado derecho de la cama, revisando su Tablet. Ella le disparó en ese instante un te quiero sentido que generó un eco de estruendoso silencio.   

Daniel González González.

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