lunes, 24 de febrero de 2014

¿Desabastecimiento o escasez? De lo macro a lo micro

@GonzalezGDaniel

Para la mayoría de las personas la diferencia entre desabastecimiento y escasez es casi nula, de hecho, para muchos no hay diferencia. Sin embargo, al menos a nivel de teoría o de conceptualización, esa diferencia existe. Se dice que hay escasez cuando del producto que se busca no hay absolutamente nada, mientras hay desabastecimiento cuando hay producto pero no se consigue una marca o tipo específico y muchas veces se confunde porque no es lo mismo decir que en el país no hay leche a decir que en un supermercado particular no hay y allí influye la diferencia entre lo macro (el país) y lo micro (el abasto de la esquina).
No es lo mismo la señora ama de casa que va al supermercado y no encuentra leche, harinas o mantequilla, que el joven de la encuestadora que va a decenas de supermercados y observa que en algunos sí hay, aunque sea a cuentagotas y solo en algunas presentaciones. Para la señora hay escasez; para la encuestadora, al menos en teoría, hay desabastecimiento. En otras palabras, para la gente de a pie, los que no recorren decenas de establecimientos el problema es de escasez porque es su percepción de lo real, mientras que para los grandes observadores, el gran problema es el desabastecimiento.

Falte todo o falte alguna presentación, ambas situaciones constituyen un problema para el bienestar del consumidor, porque es este quien se ve en la necesidad a veces penosa de sustituir bienes en contra de su voluntad. El Gobierno, ese que cree tener la razón en todo y el derecho de decirnos que consumir y que no, no le presta mucha atención a que el consumidor tiene hábitos y preferencias y que su cambio, impuesto, provoca molestias. Cuando un consumidor prefiere una marca o una presentación sobre otra, es el resultado de un largo proceso de valoración de una cantidad importante de aspectos (precio, calidad, nivel de satisfacción, etc.). Entonces, quién es el Gobierno para a través de sus políticas hacerle cambiar al consumidor sus gustos y preferencias. No sé cómo lo ven ustedes, pero el Gobierno nacional nos ha robado hasta la capacidad de elegir más elemental.

En la actualidad, ir al supermercado es para cualquiera una experiencia cuando menos traumática y es que ya hacer la compra no es como antes, cuando los supermercados rebosaban de productos en distintas presentaciones y marcas. Hoy no hay presupuesto ni lista de compra que valga. De antemano sabes que no conseguirás azúcar, leche, harina de maíz ni de trigo, entre otros artículos. Además, debes prever que alguno de ellos haya llegado al lugar, lo cual te expone a un atajaperros para llevarte a casa siquiera una unidad. Si esto ocurre, debes estar preparado para hacer la cola más desgraciada de tu vida, donde se te puede ir una tarde o una mañana, sino el día completo.

Sea lo que sea que haya, escasez o desbastecimiento o lo veas desde lo micro o desde lo macro, el problema ha afectado nuestra calidad de vida. Quien suscribe, vivió la mitad de su vida en la Venezuela de los supermercados llenos y lo recuerdo, lo anhelo. Solo debías tener dinero para comprar lo que quisieras. Hoy el Gobierno se ufana de que hay dinero en la calle, pero no muestra la cara de que no hay nada que comprar. Lo que escribo no me lo contó CNN ni lo vi por NTN24. Lo escribo porque lo vivo, porque lo percibo y lo siento y me da lástima ver como hay gente tan ignorante que se atreve a decir en canales internacionales que Maduro sufre por traernos la comida y por eso nosotros debemos sufrir las colas para comprar alimentos y otros bienes y concluí que peor que el desabastecimiento o la escasez de bienes, es la escasez de inteligencia, lectura y amor propio de unos cuantos.


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