lunes, 17 de febrero de 2014

De la TV de Marta Colomina a la complaciente de hoy

Hace mucho soñé con ser periodista y fue un sueño que tuve cuando los medios en mi país estaban al servicio de la verdad. En esos días en que los periodistas podían decirle al gobierno de Chávez las verdades a la cara a pesar de las amenazas. De esos días recuerdo que Marta Colomina estaba a primera hora de la mañana en Televen, después tenía un programa de dos horas por Unión Radio y al final de la tarde mantenía una interesante conversación con el gran Pedro Penzini Fleury. En Venevisión andaba un combativo Napoleón Bravo y en RCTV, los programas de opinión no le daban tregua al gobierno de Chávez. Antes de su cierre, RCTV tenía en su pantalla un programa que fue referencia de una época, Los Chismes de la Bicha, donde la aguerrida Berenice Gómez le hundía el dedo en la llaga a más de uno. De haber sido periodista, me hubiese gustado serlo en esos tiempos.
Para quien suscribe, los canales de TV en los sucesos de 2002 hicieron su trabajo como debía hacerse. El gobierno de Chávez estaba sordo y no solo sordo, estaba débil. Las protestas en las calles de Caracas superaban las expectativas y los medios y periodistas estaban comprometidos con mostrarlas. Chávez amenazaba y los medios contestaban. No se quedaban callados como hoy, que lo hacen ante una figura más enclenque. En el momento clímax de esos días, cuando el líder hoy fallecido intentaba ocultar la verdad con una cadena nacional, los canales decidieron por primera vez, con valentía, partir la pantalla en dos. Nunca dejó de transmitirse la cadena, pero tampoco dejaron de mostrar lo que de verdad era noticia, entre esas, a los pistoleros de puente Llaguno que hoy pocos parecen recordar y que mostraban a alguien muy “parecido” al actual presidente de la República. Hoy, las tres prostitutas mediáticas vendidas al gobierno de Nicolás Maduro no sólo no muestran en vivo lo que ocurre en las manifestaciones opositoras, sino que además se “encadenan” a las arengas de Maduro, incluso antes de que se ordene una cadena. Así han cambiado los tiempos.
Hoy reina en la televisión privada el silencio y en la pública el desprestigio permanente a los que piensan distinto. La oposición perdió todos los espacios en señal abierta para dirigirse al país. Si no fuera por CNN, NTN24 (por internet desde febrero 2014) e internet, la oposición no tendría voz en ninguna parte. Hoy, da pena ajena ver como gente que se dice “periodista” hace en sus programas preguntas complacientes a los invitados gobierneros y son incapaces de confrontarlos con los hechos y los datos que son de dominio público. Aplaudo a todos los que decidieron irse del prostíbulo en que se convirtió Globovisión. Gente a la que vi por años dando la cara por la verdad. Nitu Pérez Osuna, la hermosa Gladys Rodríguez, quien siempre será la mejor narradora de noticias de este país; Pedro Luis Flores, Carla Angola, “Kiko” Bautista, entre otros, merecen nuestro respeto. A pesar de todo, siento que también lo merecen quienes aún están allí, porque generalmente desconocemos que hay factores como los económicos que pueden hacer permanecer a alguien en un lugar en contra de su voluntad. Espero que algún día volvamos a tener una TV decente, donde se muestre al país como de verdad es y no como un sector quiere que se vea. 

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