lunes, 30 de septiembre de 2013

Globovisión: Así paga el diablo a quien bien le sirve

Así paga el diablo a quien bien le sirve. El dicho popular aplica a la perfección a Globovisión en estos momentos. Globovisión ya no es la planta de Ravell, ni de Mezerhane, ni de Zuloaga, tampoco anda por allí María Fernanda Flores. No. Globovisión cambió hace varios meses de dueños y hoy, la planta de noticias que fuera un bastión opositor está reducida a subsidiaria del SIBCI.
En el transcurso de este día el diablo pasó factura a quien bien le sirvió. Aunque debo hacer dos acotaciones. La primera es que no vi el programa que sirvió para que Conatel abriera un procedimiento contra el canal de noticias –no es necesario para la reflexión que sigue- y la otra, es que pienso que puede ser una estrategia gobiernera para decir que Globovisión sigue haciendo “terrorismo mediático”. Aclarado esto, voy al punto. Pedro Maldonado, uno de los tantos silenciadores de medios de este apéndice del gobierno de Chávez, en rueda de prensa, expresó que el Caso de Investigación del domingo podía contener elementos que “podrían generar zozobra” y los elementos “zozobrantes” no son más que la cobertura de la “supuesta escasez” que hay en el país.

Uno asume que el señor Pedro Maldonado, así como todos los tarifados del Gobierno, no hacen mercado y menos, ya sería como pedirle a un burro que leyera, revisa las estadísticas del Banco Central de Venezuela. Para variar, la zozobra no la genera el medio Sr. Maldonado. La zozobra la genera su gobierno, su presidente y toda la caterva de ignorantes que le acompañan en este guateque. Vehículos, no hay. Papel para limpiarse el culo, no hay, No hay ni jabón para bañarse, Sr. Maldonado. Vaya a hacer mercado como un ciudadano sin cargo público a un Bicentenario y vea si lo de la escasez es un “supuesto”. No venga con ese disco repetido de la “guerra económica”, que no es más que un invento de ustedes para echarle la culpa a los demás de su ineptitud.


Lo cierto es que al parecer ni “por la calle del medio” les sirve Globovisión. Lo quieren como al resto. Más arrodillado, más abyecto, más VTV. Ya casi lo tienen sin protestas, sin quejas. Venezuela en él ya casi se parece a la “patria bonita” que dibuja el canal del Estado, pero no es casi. Es completo. No es medio de rodillas, es rodilla en tierra. Sí, así le paga el diablo a sus propios testaferros.

@GonzalezGDaniel

jueves, 12 de septiembre de 2013

Con esta patria ni me limpio el culo

Mi abuelo, un señor de 99 años a quien respeto más por su edad que por su ideología –es chavista furibundo-, siempre decía que el tiempo pasado había sido mejor. Yo, nacido a finales del siglo pasado no podía entender aquello. ¿Cómo mi abuelo podía decir que esos días sin electricidad, teléfono, correo electrónico, Mc Donald´s, televisión a color, entre otras “maravillas” actuales podía ser mejor que el hoy, este ahora lleno de adelantos tecnológicos y necesidades de consumo? Nunca pensé darle la razón, hasta hoy. En estos días en que en mi país en vez de adelantos hay retroceso, pienso, sí, que el tiempo pasado fue mejor.

Cuando obligado escucho esa canción que palabras más palabras menos dice: “Patria, patria, patria querida” –por ejemplo, cuando mi “vecina” del edificio invadido la pone a volumen máximo-, no puedo dejar de acordarme de todos los muertos de quien la canta. Sí, así. De todos sus muertos, porque lamentablemente en esta “patria” que nos dejó, hasta limpiarse el culo es una odisea. Es los viejos tiempos de esta “patria” el acto de limpiarse el culo no revestía mayor problema. Cuando hacías mercado te abastecías de la cantidad de papel higiénico que necesitabas, dependiendo claro está, de tus necesidades y tus recursos, pero de algo estabas seguro: limpiarte el culo no era una preocupación. Hoy, este gobiernucho irresponsable se ha encargado de que el íntimo acto de limpiarte el culo sea una preocupación cotidiana, que te estreses cuando te queda el último rollito y no sabes si encontraras cuando lo busques. Se le sumó el no conseguir papel higiénico al no encontrar azúcar, leche, harina de maíz o arroz y ni hablar de conseguir la carne o el pollo regulado. Tan bajo nos han hecho caer que algo que en el “tiempo pasado” era una compra sin mayor importancia, hoy delata nuestras carencias más básicas. El papel de baño se caza en los supermercados, compramos lo máximo que nos permitan y es que en este velado racionamiento, encontrar papel para limpiarse el culo es casi o más importante que encontrar la harina para hacer las arepas.

Me he encontrado con gente a la que le resulta “cómico” que tampoco consiguen toallín o servilletas. La verdad a mí no me parece muy cómico que digamos, entre otras cosas porque estos dos productos, económicamente hablando, son sustitutos del papel higiénico y las empresas que los producen deben estar teniendo las ventas del siglo cuando el ama de casa compra, por ejemplo, la servilleta para ponerla por hojitas en el baño. A eso llegamos. A darle un uso tan distinto a estos productos y si no, dicen que el agua es buena y según los de otros tiempos, se usaba la tusa del maíz. ¿Será que hacia allá vamos?

Lo más insólito es que mientras el venezolano promedio no consigue papel, en este país se celebra una concentración para conmemorar la muerte de Allende. ¿What the fuck? Sí. Allende, político chileno liquidado hace un chorrero de años. Un carajo que en teoría ni nos duele ni nos nada. A esto le tengo terror. Me explico. La Iglesia Católica celebra eso que llaman la semana santa, donde supuestamente conmemoran la pasión y muerte de Cristo y esto es muy relativo, dado que en la actualidad se celebra más en las playas que en las iglesias. La verdad es que no quiero ni imaginarme los actos conmemorativos  de la “pasión y muerte” del comandante supremo de este guateque en que se ha convertido a la “patria” y menos si descubren cuando diablos fue que el imperio le inoculó la enfermedad, porque estaríamos conmemorando mínimo todo un año y ni hablar del mes de diciembre, se acabaría la Navidad y el Año Nuevo. Ya lo importante no serían los regalos ni los estrenos. Lo chavista será recordar todos los días los partes médicos de Villegas y unos cuantos millones de venezolanos llorando por nuestro verdugo.


Yo siempre he tenido patria, al menos en el estricto sentido de la palabra según la definen los diccionarios. “Tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos”. Desde que nací la tuve, no es desde que Chávez gobierna. Por el amor de Dios. Y lo cierto es que sí, esa patria donde limpiarse el culo no era una preocupación es, al menos para mí, mejor que esta mierda en la que han convertido al país. Lo más insólito es que en todo el mundo saben el suplicio que es para los venezolanos limpiarnos el culo. Antes nos conocían por tener a las mujeres más bellas; hoy de seguro nos conocen por no tener papel para limpiarnos después de ir al baño.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Gráfico: La inflación en Venezuela mes a mes (2012-2013)

@GonzalezGDaniel

En este gráfico encontrará la evolución de la variación porcentual del INPC de Venezuela de 2013, comparado con el año previo.

Fuente: Banco Central de Venezuela

domingo, 8 de septiembre de 2013

Una pesadilla INTER-mitente

Cuando pienso en lo que ocurre con Inter por estos días, inevitablemente voy a uno de los salones del piso 3 de la escuela de Economía de la UCV. En dos palabras todo se traduciría en una “falta de competencia”, mostrando en la práctica lo que en esas aulas se estudia en la teoría. Cada vez que bajo a casa de mis padres, a tan solo una hora de Caracas, ese acto implica el sumergirme en lo que he decidido llamar un fallo generalizado de servicios. Una especie de saboteo público y privado donde nada, pero nada, funciona. El internet y el servicio de TV por cable es intermitente y no hay día que no falle –ya sorprende más el día que esto no ocurre-, sin hablar de la electricidad, que en promedio puede irse mínimo dos veces por día. Es tan insólito que uno lo cuenta y la gente es incapaz de creerlo. Pero es así, en cuanto se sale de las grandes ciudades es como iniciar un viaje de vuelta al oscurantismo. Efectos de que hay patria, asumo. Ahora que lo pienso mejor, cuando “no había patria” recuerdo que las cosas funcionaban medio mejor.
La historia siempre ha sido más o menos la misma. Hemos intentado solucionar los problemas de este tipo cambiando de operadora y llega un terrible momento en que te das cuenta de que ninguna sirve. Recuerdo que la línea de CANTV una vez, hace muchos años, amaneció fallando. Se llamó a reportar la falla y nunca pasó nada, como diría mi madre, “hasta el sol de hoy no ha venido el técnico”. Cambiamos a Movistar la línea fija de la casa. Con la operadora de cable pasó más o menos igual. Eran más las veces que no teníamos señal que las que sí. ¿Solución? Cambiamos a Inter y hoy la empresa da cuenta de que no fue la mejor elección, pero lo peor es que hoy por hoy, es preferible tener una empresa que falle en el servicio a no tener servicio. Hemos pasado largas horas –pagadas todas en la factura- sin poder ver TV ni poder revisar un correo electrónico. Todos los días. Pasan incluso cosas tan insólitas como que llueve y se cae la señal. Inter en cuanto al servicio es sencillamente intermitente.

Hoy me dispuse a revisar las opciones disponibles para cambiar de empresa de servicios de televisión por cable e internet y me encontré con que Inter no cuenta con mucha competencia, al menos en lo relativo al servicio de internet. Sin una línea CANTV, por culpa de la propia empresa, es imposible contratar ABA de esa empresa estatal. Supercable no presta servicios en la zona y Movistar, solo está ofreciendo planes de televisión y de internet, solo para tablets y móviles. Ante este panorama, ¿qué opciones tenemos los usuarios?

La falta de competencia hace que las empresas no tengan incentivo de prestar un buen servicio, incluso puede empeorar en el tiempo como ha sucedido con Inter. A fin de cuentas, el usuario no tiene opción de dejarlos. Lo peor es que esta empresa no ofrece disculpas por sus fallas a través de ningún medio, ni hablar de que no hace descuentos en la factura. El país que deberíamos tener es uno donde el Gobierno, a través de las instituciones, fomente la creación y multiplicación de empresas de todo tipo para que los consumidores y usuarios podamos castigar el mal servicio. Así como alguien duda de regresar a un restaurante donde le han tratado mal y va a otro porque hay cientos, igual debería ocurrir con este tipo de empresas. El usuario debería tener la posibilidad de “irse” a otra donde se le trate mejor.


Con lo poco que sirven las instituciones de este país, no sé siquiera si acudir al Indepabis sirva de algo. La verdad, lo dudo. El Sr. Samán es más feliz persiguiendo abastos y carnicerías por “especuladoras” que a grandes empresas que abusan prestando servicios pésimos. Mientras, sigo soñando con el país donde los usuarios y consumidores tengamos un peso importante en la sociedad. A fin de cuentas, un empresario sin consumidor es como un restaurante sin comensales.