sábado, 8 de junio de 2013

Sobrecalentamiento de la brutalidad

Si Nicolás Maduro es inteligente, la verdad es que lo disimula como un gran actor. Al referirse a la inflación de más de 6% que experimentaron los precios en mayo, el Sr Maduro no atinó a decir nada mejor que “hay un sobrecalentamiento del consumo” y que como el venezolano gana “más”, este ha salido a consumir “30% más de los productos”. Lo del sobrecalentamiento del consumo tal vez no es tan descabellado como lo segundo. ¿Por qué? Bueno, en efecto ante episodios de escasez como los que día a día vivimos, quien puede, busca pertrecharse de aquello que sabe que puede faltar, pero que eso esté ligado a que el venezolano gana más, es un exabrupto. En mayo, el salario nominal tan solo aumentó 20% para ubicarse en 2.457,02 bolívares mensuales y se prevé un segundo ajuste en septiembre. Pero mientras eso pasa, la moneda fue devaluada y además, la inflación acumulada en los primeros cinco meses del año llega ya a 19,4%, casi la misma de todo el 2012 corrido. ¿De verdad cree este señor que el venezolano gana más?


Pero si el dato de inflación sólo es pavoroso, ver el desglose es para morirse. Fijémonos en Alimentos y bebidas, el rubro al que los sectores de menos recursos dedican el grueso de su ingreso. La variación intermensual de este rubro fue de 10,59% y en el año la variación acumulada llegó a 28,7%. Vestido y calzado han aumentado en lo que va de año, 15,8 y 7,6%, respectivamente y los servicios médicos y hospitalarios, 18,7% y 17,5%. Los precios suben y lamentablemente los salarios no lo hacen al mismo ritmo.

En octubre de 2012, Revista Económica de Venezuela publicó las estimaciones del Fondo Monetario Internacional respecto a la inflación venezolana en 2013. Según esas proyecciones de octubre, la inflación en Venezuela cerraría 2013 en 28,8%. Por el camino que vamos es evidente que se quedaron cortos en la estimación y es posible que cierre, lamentablemente, en un valor cercano a superior al 40%.

Siempre he sostenido que este gobierno, ni en manos de Chávez ni ahora en manos de Maduro, no está dispuesto a enderezar los entuertos. El costo de la rectificación es tremendo y mientras tengan el poder, mejor son los paños de agua tibia que el antibiótico. Es lamentable que en Venezuela, el “sobrecalentamiento del consumo” vaya de la mano de uno de la brutalidad, de la ignorancia de muchos que votan ciegamente por mantener este horror.


martes, 4 de junio de 2013

Dos por persona

Creo que no hay una frase más representativa de la terrible herencia chavista que esa de “sólo dos por persona”. No hay en el país supermercado, abasto o bodega que no haya tenido que sucumbir a ella cuando tiene la dicha de ver en sus anaqueles leche, harina de maíz, papel higiénico o cualquier otro rubro básico desaparecido. Y si las cosas siguen por este camino por el que nos lleva el “hijo” de Chávez, esto no representa ni siquiera la mitad de la ola.

El fin de semana salí a hacer algunas compras con mi madre y en un supermercado había azúcar. Sólo azúcar. Olvídense de harina, papel o leche. Azúcar. En la pared, junto a los pocos kilos de azúcar, el inefable cartel. Dos por persona. Y ante el exabrupto, madre e hijo compraron dos paquetes cada uno en varias ocasiones. En este país no nos queda de otra pero, según esos rumores que se corren y nadie desmiente, hasta esto se nos podría acabar. Ya en Zulia, al parecer, los ciudadanos no podrán hacer esas trampillas inocentes.


Lo insólito es que todavía hay quien piensa —y que jode— que el problema de la escasez viene de la mano de la “guerra económica” que ha invocado Maduro para echarle a algo las culpas de Chávez y las propias. Pobres. A ellos sólo puedo decirles que si la inteligencia se midiera en miles de unidades de algo, cuando ellos nacieron, sus padres llegaron en un momento de racionamiento y se encontraron con un letrero espantoso que rezaba “Dos por persona”, lo único de inteligencia que había en ese momento para cada uno de ellos. Porque alguien que conoció los anaqueles que vivimos los venezolanos hasta 1998 y los que tenemos que enfrentar hoy, no puede más que llamarse ignorante y no digno del país de América Latina de mayor tradición democrática de este continente. Tradición que gracias a Chávez, ellos y los muertos que votan, perdimos y mientras la seguimos perdiendo de seguro, pronto no habrá ni “dos por persona”.