domingo, 8 de septiembre de 2013

Una pesadilla INTER-mitente

Cuando pienso en lo que ocurre con Inter por estos días, inevitablemente voy a uno de los salones del piso 3 de la escuela de Economía de la UCV. En dos palabras todo se traduciría en una “falta de competencia”, mostrando en la práctica lo que en esas aulas se estudia en la teoría. Cada vez que bajo a casa de mis padres, a tan solo una hora de Caracas, ese acto implica el sumergirme en lo que he decidido llamar un fallo generalizado de servicios. Una especie de saboteo público y privado donde nada, pero nada, funciona. El internet y el servicio de TV por cable es intermitente y no hay día que no falle –ya sorprende más el día que esto no ocurre-, sin hablar de la electricidad, que en promedio puede irse mínimo dos veces por día. Es tan insólito que uno lo cuenta y la gente es incapaz de creerlo. Pero es así, en cuanto se sale de las grandes ciudades es como iniciar un viaje de vuelta al oscurantismo. Efectos de que hay patria, asumo. Ahora que lo pienso mejor, cuando “no había patria” recuerdo que las cosas funcionaban medio mejor.
La historia siempre ha sido más o menos la misma. Hemos intentado solucionar los problemas de este tipo cambiando de operadora y llega un terrible momento en que te das cuenta de que ninguna sirve. Recuerdo que la línea de CANTV una vez, hace muchos años, amaneció fallando. Se llamó a reportar la falla y nunca pasó nada, como diría mi madre, “hasta el sol de hoy no ha venido el técnico”. Cambiamos a Movistar la línea fija de la casa. Con la operadora de cable pasó más o menos igual. Eran más las veces que no teníamos señal que las que sí. ¿Solución? Cambiamos a Inter y hoy la empresa da cuenta de que no fue la mejor elección, pero lo peor es que hoy por hoy, es preferible tener una empresa que falle en el servicio a no tener servicio. Hemos pasado largas horas –pagadas todas en la factura- sin poder ver TV ni poder revisar un correo electrónico. Todos los días. Pasan incluso cosas tan insólitas como que llueve y se cae la señal. Inter en cuanto al servicio es sencillamente intermitente.

Hoy me dispuse a revisar las opciones disponibles para cambiar de empresa de servicios de televisión por cable e internet y me encontré con que Inter no cuenta con mucha competencia, al menos en lo relativo al servicio de internet. Sin una línea CANTV, por culpa de la propia empresa, es imposible contratar ABA de esa empresa estatal. Supercable no presta servicios en la zona y Movistar, solo está ofreciendo planes de televisión y de internet, solo para tablets y móviles. Ante este panorama, ¿qué opciones tenemos los usuarios?

La falta de competencia hace que las empresas no tengan incentivo de prestar un buen servicio, incluso puede empeorar en el tiempo como ha sucedido con Inter. A fin de cuentas, el usuario no tiene opción de dejarlos. Lo peor es que esta empresa no ofrece disculpas por sus fallas a través de ningún medio, ni hablar de que no hace descuentos en la factura. El país que deberíamos tener es uno donde el Gobierno, a través de las instituciones, fomente la creación y multiplicación de empresas de todo tipo para que los consumidores y usuarios podamos castigar el mal servicio. Así como alguien duda de regresar a un restaurante donde le han tratado mal y va a otro porque hay cientos, igual debería ocurrir con este tipo de empresas. El usuario debería tener la posibilidad de “irse” a otra donde se le trate mejor.


Con lo poco que sirven las instituciones de este país, no sé siquiera si acudir al Indepabis sirva de algo. La verdad, lo dudo. El Sr. Samán es más feliz persiguiendo abastos y carnicerías por “especuladoras” que a grandes empresas que abusan prestando servicios pésimos. Mientras, sigo soñando con el país donde los usuarios y consumidores tengamos un peso importante en la sociedad. A fin de cuentas, un empresario sin consumidor es como un restaurante sin comensales.

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