martes, 4 de junio de 2013

Dos por persona

Creo que no hay una frase más representativa de la terrible herencia chavista que esa de “sólo dos por persona”. No hay en el país supermercado, abasto o bodega que no haya tenido que sucumbir a ella cuando tiene la dicha de ver en sus anaqueles leche, harina de maíz, papel higiénico o cualquier otro rubro básico desaparecido. Y si las cosas siguen por este camino por el que nos lleva el “hijo” de Chávez, esto no representa ni siquiera la mitad de la ola.

El fin de semana salí a hacer algunas compras con mi madre y en un supermercado había azúcar. Sólo azúcar. Olvídense de harina, papel o leche. Azúcar. En la pared, junto a los pocos kilos de azúcar, el inefable cartel. Dos por persona. Y ante el exabrupto, madre e hijo compraron dos paquetes cada uno en varias ocasiones. En este país no nos queda de otra pero, según esos rumores que se corren y nadie desmiente, hasta esto se nos podría acabar. Ya en Zulia, al parecer, los ciudadanos no podrán hacer esas trampillas inocentes.


Lo insólito es que todavía hay quien piensa —y que jode— que el problema de la escasez viene de la mano de la “guerra económica” que ha invocado Maduro para echarle a algo las culpas de Chávez y las propias. Pobres. A ellos sólo puedo decirles que si la inteligencia se midiera en miles de unidades de algo, cuando ellos nacieron, sus padres llegaron en un momento de racionamiento y se encontraron con un letrero espantoso que rezaba “Dos por persona”, lo único de inteligencia que había en ese momento para cada uno de ellos. Porque alguien que conoció los anaqueles que vivimos los venezolanos hasta 1998 y los que tenemos que enfrentar hoy, no puede más que llamarse ignorante y no digno del país de América Latina de mayor tradición democrática de este continente. Tradición que gracias a Chávez, ellos y los muertos que votan, perdimos y mientras la seguimos perdiendo de seguro, pronto no habrá ni “dos por persona”. 

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