sábado, 4 de mayo de 2013

La muerte como compañera de vida


Hoy la muerte camina a nuestro lado. Puede ser la sombra que vemos al caminar o simplemente una pareja invisible que un buen día dentro de tu automóvil, de tu casa o saliendo del lugar donde trabajas, te muestra su horrible rostro y te dice “llegó tu hora”. Hoy, la muerte no es aquella esperanza segura al final de una larga vida, ni ese traspié nefasto que se atraviesa en el camino por culpa de una terrible enfermedad, de esas para las que aún la ciencia no sirve. No, hoy la muerte es una esperanza cercana, una compañera silente que camina, almuerza y duerme contigo. La muerte es nuestra compañera de vida.

Fuente de la imagen: www.suenossignificado.com

Nadie está exento de su letal presencia. Esta semana el caso más reseñado –no el más triste porque si al caso vamos, triste son todos, exceptuando la de los malandros- fue el del periodista del diario Líder, Jhonny González, hecho que enlutó a todo el gremio periodístico. ¿Su delito, su crimen? Salir de una guardia a una hora en que la ciudad está tomada por completo por la mano todopoderosa del hampa que a donde quiere que llega causa dolor, angustia y lágrimas. Jhonny no debió morir y no debió hacerlo, sencillamente, porque en un país serio los hampones deberían estar al margen, perseguidos y sobre todo, penalizados de forma ejemplarizante. En esos casos yo sí sería partidario de la “reciprocidad”. Alguien que asesina con saña, no creo que merezca castigo más suave que sentir su cuerpo ultrajado por una bala o sus sesos chamuscados en la silla eléctrica.

Pero a pesar de que el hampa camina al lado de todos, un sector insiste en que los venezolanos simplemente tenemos una “sensación”. Me permito una licencia vulgarísima, el c… de tu m… En España, por ejemplo, ese país a quien Chávez en su momento y ahora el “presunto” –como diría Paulina Gamus- presidente le sacan las cifras de paro –desempleo en nuestros términos-, se contabilizaron 363 asesinatos en 2012, según cifras del Ministerio de Interior español. En Venezuela, señores, murieron impunemente a manos de unos vagabundos desalmados más de 21 mil personas ese mismo año. ¿Sabes cuánto representa eso? Cerca de nueve veces el Aula Magna de mi UCV repleta. En España no se llenó de muertos ni un cuarto del recinto. ¿Es culpa del imperio o del capitalismo está inflación de muertos en nuestro país? No. Es culpa de un gobierno irresponsable en materia de seguridad pública. A Chávez no le importó la vida del pueblo y es evidente que al “presunto” le importa menos. Lo que más indigna de esto es que mientras el palangrista de Ernesto Villegas dice que los medios privados “invisibilizan” las “obras del gobierno” –jajajaja-, para VTV y para todo el nauseabundo SIBCI, los muertos en Venezuela a causa del hampa no existen, no los mencionan en sus noticieros y Maduro con su gobierno de calle –que asumo que pronto lo dejará ante tanta crítica que consigue- apenas se refiere a la delincuencia, pero para más, como si fuera un hecho que recién se descubre, heredado de la nefasta administración de su “padre” y no un problema atroz, que como un ácido corroe a nuestra sociedad.

La muerte está tan cerca de todos, tan al ladito, que ni los funcionarios de menos rango del gobierno se salvan. ¿Cuántos escoltas de funcionarios han perdido la vida sólo para quitarles su arma? ¿Ha visto el pueblo chavista que se han tomado medidas? ¡Por el amor de Dios! ¿Cuándo van a entender que los efectos de las políticas tienen que ser medibles? Entonces o no se tomaron o las que se tomaron no sirvieron. En este país hay que votar por resultados y no por promesas. La mejor muestra de ello es la propia actitud del “presunto” tras las elecciones. En la madrugaba contaba todo, ya a la mañana siguiente el conteo era un intento de desconocer los resultados. Las palabras se las lleva el viento. Durante la campaña prometieron trabajar por la seguridad y aún lo hacen. Bueno, si al final del año vemos que el número de homicidios se redujo, será evidencia de que trabajaron; aunque por el camino que van, son sólo palabras, “buenas” intenciones. Ahorita la prioridad no es soltar de la mano de cada venezolano a esa aterradora acompañante, no, lo verdaderamente importante es destruir a Henrique Capriles, pelear contra el imperio e insultar a todo aquel que piensa distinto. ¿Algo nuevo?

Quien suscribe sueña con el día en que podamos salir a la calle tranquilos, con la seguridad de que la muerte nos espera al cabo de muchos años o que nos sorprenda disfrazada de una mortal enfermedad o un letal accidente. Sueño con el día en que el gobierno cumpla con su rol de garantizar la seguridad de los ciudadanos de este país. Pero despierto y me veo gobernado por ineptos y simplemente digo que mi sueño no está ni cerca de estar a la vuelta de la esquina. Y a la hora de salir, me visto, tomo mi bolso, las llaves y aterrado, quizá con una “sensación”, sé que ella está allí y que va a cruzar el umbral de la puerta conmigo.
Daniel González González

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