domingo, 24 de junio de 2012

Peligrosa combinación: Precios del petróleo a la baja y año electoral


La situación económica no se perfila fácil en el transcurso de los próximos meses. Mientras en el año 98 el valor de las exportaciones petroleras era de 2,5 veces las exportaciones no petroleras, en el primer trimestre de 2012, las exportaciones petroleras eran 23 veces mayores que las no petroleras. Esto evidencia la creciente dependencia de la economía venezolana del petróleo, pero ahora, después de meses de precios por encima de los 100 $/barril, la sobreproducción de Arabia Saudita y la complicada situación de la economía mundial, golpean los precios mundiales de crudo. Esta realidad toma a Venezuela en un momento particular: meses de campaña electoral. ¿Qué puede ocurrir?



Atrás quedaron los meses en que los precios del petróleo superaron los 100 dólares por barril y aunque en mayo, las cifras preliminares del Ministerio de Energía y Petróleo muestran que la cesta Merey promedió los 105,46 $/barril, durante el 28 de mayo y el primer día de junio, el precio promedio descendió a 99,63 $/barril. Desde ese entonces los precios han venido en picada y al cierre de la semana comprendida entre el 11 y el 15 de junio, la cesta petrolera venezolana promediaba los 92,06 dólares, perdiendo casi ocho dólares respecto al monto de inicios de mes.
De acuerdo al Reporte Mensual del Mercado de Petróleo de la OPEP, correspondiente al mes de junio, la cesta referencial del cartel petrolero ampliaba en mayo por mes consecutivo sus pérdidas, incurriendo en la mayor baja desde diciembre de 2008. Señala el documento que entre los factores que han tenido incidencia en el comportamiento descendente de los precios se cuentan los débiles datos económicos de las principales economías del mundo, la preocupación por la estabilidad de la zona euro y las perspectivas de una disminución de las tensiones geopolíticas en algunas regiones del mundo. El 11 de junio, la cesta referencial OPEP se ubicó en 97,34 $/barril, más de diez dólares por debajo de la medida en el mes de mayo. Lo cierto es que al cierre de mayo, la única cesta de las que componen la referencial OPEP que cerró por debajo de los 100 dólares fue la venezolana.
Precios arriba, producción constante
En materia de petróleo en Venezuela, dos cosas son ciertas: por una parte, es el principal producto de exportación, lo que lo convierte en el principal generador de divisas y por la otra, la producción nacional se ha mantenido casi constante alrededor de los dos millones trescientos mil barriles diarios. Esto quiere decir que el impacto de esta importante variable en indicadores como el PIB o la cuenta corriente de la balanza de pagos, ha sido por el lado del incremento de los precios –que responden a la dinámica mundial y no a la voluntad del gobierno de turno- y no por el lado de incrementos en la producción. Por ejemplo, en la nota de prensa del Banco Central de Venezuela del 17 de mayo de 2012 donde se anuncian los resultados de la balanza de pagos del país durante el primer trimestre de 2012, el ente emisor señala que durante ese período, el crecimiento de la exportación de bienes estuvo influenciado por el incremento del precio promedio de la cesta petrolera venezolana en casi un 20%, mientras que el volumen exportado apenas se incrementó 3,7%.
Para entender la importancia del petróleo en la economía nacional, imaginemos que desaparece la industria petrolera y que por tanto en las últimas cifras de la balanza de pagos, las exportaciones por este concepto están en cero. Si esto fuese así, el saldo de la cuenta corriente de la balanza de pagos sería negativo, porque las otras subcuentas que componen esta cuenta, también lo son y las exportaciones no petroleras, no dan para cambiar el signo del saldo la cuenta corriente. Recordemos que en el primer trimestre del año, mientras las exportaciones petroleras se ubicaron en 24.675 millones de dólares, las no petroleras apenas llegaron a 1.048 millones de dólares.
Los precios responden a multitud de factores
Lo que parecía ser un peligro inminente se está convirtiendo en una realidad preocupante. Arabia Saudita elevó su producción haciendo que la producción del cartel se elevará a 31,6 millones de barriles diarios, 1,6 millones por encima de lo pactado en diciembre de 2011, lo que ha contribuido con el desplome internacional de los precios. Y es que el bombeo extra de petróleo de Arabia Saudita, en su mayor nivel en 30 años, ha hecho que los inventarios de petróleo crezcan en todo el mundo. Tan es así, que en Estados Unidos donde las importaciones petroleras sauditas se han disparado durante este año, los inventarios de crudo están en su nivel más alto desde 1990. La propia OPEP señala que los inventarios mundiales de crudo crecieron cerca de 2,1 millones de barriles diarios en promedio en el primer trimestre del año, en una temporada en que las existencias usualmente suelen caer. Sin embargo, este es un factor que ha influido en la caída de los precios, pero no ha sido ni será el único.  La zona euro representa alrededor de 12% de la demanda mundial de petróleo y es una región sobre la que aún existen muchas dudas e incertidumbres. Pero no sólo se trata de la zona euro. Los datos de empleo en Estados Unidos no son alentadores y China no sólo creció menos de lo esperado sino que además se produjo la primera rebaja en los tipos de interés desde el año 2008. A esto se le suma la primera caída en el año de las exportaciones de Alemania, lo que apunta a un claro frenazo del crecimiento económico mundial durante el primer semestre del año.
En ese entorno macroeconómico mundial no es extraño que el consumo de petróleo haya disminuido y de hech0, la Agencia Internacional de Energía prevé que esta tendencia se consolide en el segundo semestre del año.
A mediados de este mes, los países productores de la OPEP asistieron a una especie de cónclave en Viena con la intención de frenar el dramático descenso de los precios, aunque no fue mucho lo que pudieron hacer. La estabilización de los precios, dados los precedentes y la fuerte tendencia a la baja del mercado hacen difícil que se pueda condicionar de forma significativa la evolución de los precios en el futuro más cercano.
Muchos de los asistentes expresaron su malestar por el descenso de los precios. Faleh al-Amri, gobernador de Irak para la OPEP, aseguró que su país no se sentía contento con un precio por debajo de los cien dólares. En el mismo escenario, Rafael Ramírez expresó que “un precio estable por encima de los 100 dólares el barril representa el mínimo necesario para que los recursos ubicados en áreas marginales se puedan producir de manera expedita y cubrir los requerimientos del mercado”.    
Venezuela: Caída de precios, año electoral
Cómo se sabe, el presupuesto nacional del ejercicio 2012 fue calculado con un precio de barril de petróleo de 50 $. Palabras más palabras menos, el ejercicio fiscal no debería tener ningún problema incluso con un precio del petróleo igual a o superior a ese monto. Sin embargo, la realidad ha sido bastante distinta. Durante el tiempo que ha durado esta bonanza petrolera y a pesar de las advertencias de que mas tarde que temprano llegaría a su fin, el gobierno no ha hecho mucho por diversificar, ni menos por reactivar el aparato productivo nacional. Seguimos siendo tan dependientes del petróleo o más, a cuando el presidente Hugo Chávez asumió la Presidencia de la República. Más que a las palabras que aseguran lo contrario, me remito a las cifras irrefutables del Banco Central de Venezuela del año 1998. En ese año, el valor de las exportaciones petroleras era de 2,5 veces las exportaciones no petroleras. En el primer trimestre de 2012, las exportaciones petroleras eran 23 veces mayores que las no petroleras. Como diría una vieja profesora de matemáticas, los números no mienten, algunas palabras sí.
Este escenario, pincelado con las características de un año electoral donde el gasto se incrementa de forma sustancial, hace que sobre la economía venezolana se cierna el peligro de más endeudamiento para poder hacer frente a los crecientes niveles de gastos que no podrán ser financiados con el menguante chorro de los ingresos petroleros. Otra opción es la devaluación, aunque al parecer el gobierno está corriendo la arruga y quizá prefiera lo que le resulta más cómodo y menos costoso en términos electorales, endeudarse hoy para pagar con el sacrificio de todos, mañana.

Fuentes: Banco Central de Venezuela, Ministerio de Energía y Petróleo y Monthly Oil Market Report June 2012 de la OPEP.
 
Daniel González González.

lunes, 11 de junio de 2012

El sector eléctrico en América Latina y el caso Venezuela


En América Latina, en la mayoría de los países, coexisten en el sector eléctrico empresas públicas y privadas. Aunque las perspectivas de crecimiento de la demanda influencian las nuevas inversiones, lo que verdaderamente determina estas últimas son los marcos regulatorios de cada uno de los países. Mientras muchos de los países de la región avanzan hacia modelos que garanticen la seguridad y el retorno de las inversiones, Venezuela retrocede hasta niveles literalmente de oscuridad.


A partir del proceso privatizador iniciado en la región en la década de los noventa, el sector eléctrico quedó dividido entre empresas públicas y empresas privadas. De las empresas privadas, la mayoría son transnacionales. Hoy por hoy, las pocas empresas de capital privado nacional que operan en la región son en su mayoría filiales de grandes grupos que se dedican a otros sectores, como es el caso de Colbún en Chile (propiedad del grupo Matte) y CPFL en Brasil (controlado por Votorantim, Bradesco y otros). Por lo que se sabe, estas empresas no tienen de momento planes para expandir sus operaciones fuera de estos países.
Con excepción de Chile, todos los países de la región tienen empresas de titularidad estatal en algún segmento del sector de la electricidad y muchas de ellas deben convivir con empresas privadas. Por su parte, en un importante número de países, la electricidad está en manos del Estado exclusivamente.
La distribución de los mercados eléctricos entre empresas públicas y privadas no ha variado de forma sustancial en los últimos años y tampoco hay perspectivas de que esto cambie siquiera en el mediano plazo. Aunque no se esperan nuevas nacionalizaciones ni privatizaciones de empresas eléctricas, en los últimos años se ha observado un incremento de la inversión privada en los mercados de algunos países de la región. Esto se ha debido a las buenas perspectivas de crecimiento del sector y marcos regulatorios atractivos y estables para los inversionistas.
De la misma forma que en otras regiones en desarrollo, la demanda de electricidad ha crecido sostenidamente en los últimos años y a un ritmo mayor que en los países desarrollados. Este desempeño se debe fundamentalmente a dos factores. Por una parte, el buen desempeño económico de la región y por la otra, el cambio de la composición sectorial del PIB hacia actividades cada vez más intensivas en electricidad. Aunque el consumo per cápita actual de la región es menor al de los países desarrollados, se espera que el crecimiento del consumo sea sostenido en las próximas décadas, al igual que en otras regiones en desarrollo como Asia.
Ahora bien, lo que verdaderamente marca el ritmo de la inversión privada en el sector no son las expectativas de crecimiento de la demanda, sino el marco regulatorio de cada uno de los países.
Los marcos regulatorios
En Brasil, el cambio más importante en el sector eléctrico fue la constitución de subastas para la construcción de nueva capacidad generadora a partir de 2004. A través de este sistema se le asigna un contrato de compra de energía con las distribuidoras a las empresas que ofrecen los precios de electricidad más bajos. Con la garantía de ingresos por 20 años, las empresas iniciaron la construcción de plantas generadoras con buenas condiciones de financiación, con lo que se logró ofrecer en las subastas, energía por un precio de 67 reales por megavatio hora para grandes hidroeléctricas en 2010 y a 102 reales el megavatio hora para la energía eólica e hídrica y el gas en 2011. La mayor parte de los proyectos fueron presentados por empresas privadas, aunque en algunos casos algunas grandes hidroeléctricas se asociaron con Electrobras para de alguna manera contar con un apoyo implícito del Gobierno a los proyectos. De igual manera Electrobras ha disminuido su porcentaje de la capacidad generadora de 71% en 2003 al 36% en 2011.
A las favorables condiciones regulatorias se les suma las buenas perspectivas del negocio en los segmentos de transmisión –a través de licitaciones- y de distribución, dado el tamaño del mercado eléctrico brasileño y su expectativa de crecimiento. En Brasil, además del crecimiento de la economía en general, crecen especialmente los sectores más intensivos en el uso de energía. Debido a esto, las principales empresas eléctricas del mundo tienen especial interés en este país y las que ya están presentes tienen planes de expansión.
Por su parte, Chile es el único país de la región donde absolutamente todo el sector eléctrico se encuentra en manos privadas. En este país los incentivos para la inversión han venido del lado del crecimiento de la demanda que ha estado influenciada por el auge del sector minero que ya representa un 39% del consumo eléctrico nacional. Los proyectos eléctricos que recibieron el permiso ambiental entre 2007y 2011, sumaron 32.700 millones de dólares, monto bastante elevado al comparársele con los 3.900 millones de dólares de los cinco años anteriores. Mientras tanto, en Perú, la media anual de inversiones en el sector pasó de 310 millones de dólares entre 2001 y 2005 a 903 millones entre 2006 y 2010.
En Argentina, aunque el consumo eléctrico ha experimentado un incremento a una tasa anual de 4,4% entre 2006 y 2010, este aumento no fue acompañado de un incremento similar en la capacidad de generación. ¿Por qué? La respuesta se remonta al año 2002 cuando el gobierno convirtió las tarifas a pesos pero no permitió que en lo sucesivo se incrementaran al ritmo de la inflación. Las empresas eléctricas del país consideraron que esta decisión constituía una modificación unilateral de las condiciones de sus concesiones y en su mayoría, iniciaron querellas contra el país ante el CIADI. Durante los últimos años las tarifan se mantienen en niveles que no incentivan la inversión en nueva capacidad, aunque en los primeros meses de este año el gobierno ha comenzado a corregir las distorsiones reduciendo los subsidios al consumidor. Hasta el momento del cierre de esta edición, las empresas del sector presentes en Argentina no han hecho públicos planes de expansión, dejando la ampliación de capacidad únicamente en manos del gobierno.
El oscuro caso de Venezuela
La Cepal señala que las restricciones de electricidad en el país han sido graves, cosa que ha estado a la vista de todos los venezolanos. El ente explica que la causa de estos problemas fue la sequía, argumento que se cae por su propio peso cuando aún hoy, hay apagones en muchísimas partes del país, sobre todo del interior. En el año 2007 se dio marcha atrás al proceso de privatización llevado a cabo en la década de los noventa con la nacionalización de todas las empresas privadas. Destacó entre esas nacionalizaciones la de la Electricidad de Caracas, que era propiedad de AES y que producía cerca del 10% de la electricidad en el país. Ahora bien, estas nacionalizaciones responden a una estrategia en la que priva la propiedad estatal de los activos en sectores considerados estratégicos y que comprende entre otros la banca, la siderurgia y el petróleo.
Tan fuerte fue el impacto de la denominada “emergencia eléctrica” que por ejemplo, en 2010, las actividades no petroleras del país experimentaron una contracción de 1,6%. El propio Banco Central de Venezuela tuvo que reconocer en su informe anual correspondiente a ese año, que esa contracción se debió fundamentalmente a dos factores, por una parte los efectos de la emergencia en el sector eléctrico y por la otra, la debilidad de la demanda de consumo de los hogares. En ese mismo año, las empresas manufactureras públicas reportaron una disminución de 21,9% de su valor agregado, debido fundamentalmente a las dificultades que enfrentaron las empresas públicas de Guayana, asociadas al programa de racionamiento energético. Cito estos datos ya que es la única información oficial que a pesar de intentar disfrazar la realidad sobre las consecuencias que los descuidos gubernamentales tuvieron en el sector eléctrico y la economía nacional en su conjunto, se acerca en cifras a las consecuencias de la ineptitud.  
¿Y cuál es la mayor transnacional eléctrica en América Latina?
La italiana Enel, de propiedad estatal, es la mayor transnacional en el sector eléctrico de América Latina. Para el momento de la fusión con la española Endesa, ambas eran complementarias en cuanto a su alcance geográfico. Mientras Endesa estaba enfocada en la Península Ibérica y América Latina, Enel dominaba el mercado italiano y los de Europa del Este. En la actualidad, la mayoría de los activos de la estatal italiana en América Latina funcionan bajo la marca Endesa.   

Fuente: Cepal
Daniel González González.

Comisión Europea busca que accionistas costeen futuras crisis bancarias


La Comisión Europea quiere poner fin a aquel adagio de que “los bancos son globales cuando viven y nacionales cuando mueren”. La nueva propuesta del ente plantea que las instituciones costeen las crisis que generen, luego de que los países de la Unión han tenido que gastar varios billones de euros debido a las turbulencias del sector.


La Comisión Europea presentó una iniciativa para asegurarse de que las crisis financieras no la paguen los ciudadanos, sino las propias entidades. Aunque la propuesta salga adelante, la iniciativa no servirá para resolver el problema actual en que los bancos han metido a Europa, pero si lo hará para evitar inconvenientes en el futuro. La propuesta vendría a hacer frente de alguna manera a la paradoja planteada por el Gobernador del Banco de Inglaterra, quien afirmo que “los bancos son globales cuando viven y nacionales cuando mueren”. Con estas palabras, Mervin King, resumió las turbulencias de un sector que desde que empezó la crisis ha hecho gastar unos 4,5 billones de euros a los Estados. 
El ente espera poder poner de acuerdo al Consejo y al Parlamento Europeo para que el marco regulatorio entre en vigor durante la primera mitad de 2013. La propuesta supone un acercamiento a la unión bancaria de Europa, pero de igual manera evita crear un fondo común para todos los Estados miembros con el que puedan rescatar instituciones del sector financiero en quiebra. En lugar de esto, cada Estado miembro dispondrá de una especie de alcancía alimentada por el propio sector financiero. La norma en consideración establece que si un país requiere ayuda, los otros tendrán que socorrerlo a través de préstamos de sus fondos nacionales, los cuales deberán ser cubiertos con antelación con un 1% de los depósitos bancarios protegidos. José Manuel Barroso, el presidente de la Comisión Europea, señaló que “la propuesta es un paso esencial hacia la unión bancaria en la UE y hará al sector bancario más responsable”.
La iniciativa europea contempla fundamentalmente tres pasos a seguir ante problemas de los bancos. El primer paso es la prevención. Todo el plan se basa en el principio de que la prevención es siempre preferible, a actuar cuando la bomba ya ha explotado. Es por esto que cuando las autoridades detecten el deterioro de la situación financiera de una entidad, podrán tomar medidas como restringir actividades comerciales o cambiar aspectos legales u operativos del banco. El segundo punto es la intervención temprana de las autoridades y en esta fase es la solvencia de la entidad la que está en riesgo. Se refuerzan los derechos del regulador que puede convocar a los accionistas para proponer un plan de salvamento, exigir a la institución que diseñé un plan para restructurar la deuda o incluso nombrar nuevos gestores.
El tercer paso es el rescate y se daría cuando el banco en problemas esté próximo a la insolvencia y el interés público esté juego. Ante esta situación, el Estado contará con cuatro herramientas: Imponer la venta de todo o parte del negocio, crear un banco puente o lo que es lo mismo, una entidad pública a la que se transfiera el negocio; obligar a separar los activos o imponer pérdidas a los accionistas.
Lo cierto es que el instrumento no está diseñado para recapitalizar bancos ineficientes, sino para mantener la actividad normal de la institución. En ese momento se entra en la fase más agresiva del proceso. Para que se decrete es necesario que el regulador justifique que no existe posibilidad de que la institución sea solvente y que es necesario para preservar la estabilidad financiera.
El documento propone además, que accionistas y acreedores sólo podrán efectuar reclamos cuando el proceso haya concluido y tendrán derecho a indemnización si un juez decreta que el perjuicio ha sido mayor que el que habrían sufrido si la entidad declaraba la insolvencia.

Fuente: El País
Daniel González González.

lunes, 4 de junio de 2012

Los bancos que dominan el sistema financiero internacional


Veinte bancos en el mundo poseen el 39% del activo del sistema financiero global. Durante los últimos once años, distintos factores han influenciado las posiciones que estos ocupan en la lista de los mayores veinte y se observa un gran crecimiento de los bancos de los países en desarrollo. Tan grande es la influencia de estos gigantes financieros que cerca de dos tercios de los préstamos que otorgan estas instituciones en los países donde tienen operaciones, son gestionados desde apenas ocho países. En la actualidad, tres cuartos de esos activos se encuentran en países desarrollados, donde aproximadamente un 63% son préstamos transfronterizos y el resto se otorgan a nivel local.


Entre los años 2000 y 2011, los veinte primeros bancos por activos del mundo incrementaron su participación en el total de los activos de la industria de 28,3% a 39,5%, lo que indica que como resultado del acelerado proceso de concentración, un cada vez más reducido número de entidades domina los mercados nacionales, regionales y mundiales. Es precisamente este grupo el que ha registrado los cambios más importantes durante este período, producto de fusiones y adquisiciones y de la dinámica del sector financiero en los principales mercados del mundo. Por ejemplo, a principio de la década de 2000, los bancos japoneses concentraban un tercio de los activos de las veinte mayores entidades del mundo, importancia que posteriormente se redujo a la mitad debido a la prolongada crisis que vivió el sector en Japón. Asimismo, mientras las tres entidades de mayor importancia de los Estados Unidos han mantenido su importancia,  los bancos europeos y principalmente los de Reino Unido y Francia, han evidenciado un fuerte crecimiento en su participación. Pero la profunda crisis financiera mundial que se generó a finales de la década pasada, reordenó el mercado. Algunas entidades tradicionales de las economías más avanzadas fueron desplazadas por nuevas instituciones de países en desarrollo como China.
Los bancos de los países en desarrollo, además de estar bien capitalizados y financiados, alguno de ellos han alcanzado un gran tamaño y disfrutan de un gran crecimiento. China, entre 2001 y 2010, incrementó el número de entidades presentes en la lista de los 1.000 mayores de 15 a 111. La India por su parte, pasó de 20 a 35 y la Federación Rusa hizo lo propio aumentado su número de bancos presentes de 13 a 31. El caso de Brasil es un poco distinto. El número de entidades se redujo de 22 a 15, producto de una fuerte consolidación de la industria bancaria, pero a pesar de esto, algunos de los bancos más importantes de Brasil mostraron un ascenso notable en la lista. El Itaú pasó del puesto 87 al 34 y el Banco do Brasil del 98 al 38.
Aunque la consolidación del sector financiero ha resultado en la formación de grandes conglomerados que ofrecen una variedad de servicios y que se justifican con argumentos asociados a la eficiencia y a las economías de escala, esto ha contribuido a incrementar las preocupaciones respecto a la estabilidad financiera mundial.
Los bancos más grandes del mundo
En 2011, el primer banco del mundo por sus activos fue BNP Paribas, de Francia. Con activos por valor de 2.671 miles de millones de dólares y es uno de los bancos mejor calificados en el mundo, al contar con una calificación  doble A de parte de Standard&Poor´s. Este grupo cuenta con una de las redes internacionales más grandes del sector financiero, teniendo operaciones en más de 80 países alrededor del mundo. Según la prestigiosa revista Forbes, fue el banco número uno de la zona euro.
Con 2.548 miles de millones de dólares en activos, el segundo mayor banco del mundo es el alemán Deutsche Bank. Este banco en el año 2000 era el número uno por su tenencia de activos.
El tercer banco más grande del mundo es Mitsubishi UFJ Financial Group. Este banco japonés tiene activos por valor de 2.481 miles de millones de dólares y ocupaba en el 2005 la posición número 12. El 14 de noviembre del año pasado, calcularon una utilidad neta consolidada provisional de 696 mil millones de yenes.
HSBC Holdings del Reino Unido se consolida como el cuarto banco más grande del mundo. Sobre esta empresa ya hemos escrito en estas páginas. Recordarán los lectores frecuentes de esta sección, que además, es la sexta compañía del mundo según la revista Forbes. Al 31 de diciembre de 2010, proporcionaba una amplia gama de servicios financieros a alrededor de 95 millones de clientes. Su red internacional comprende 87 países y territorios en seis regiones geográficas: Europa, Hong Kong, resto de Asia-Pacífico, Oriente Medio, América del Norte y América Latina. A 31 de diciembre de 2010, la compañía contaba con una red internacional de 7.500 oficinas en 87 países.
Otro banco del Reino Unido ocupa el puesto cinco y se trata de Barclays Bank con un activo de 2.331 miles de millones de dólares. Este banco se encontraba en la posición número 11 en el año 2005.
El sexto banco más grande del mundo es el francés Crédit Agricole, con un activo total de 2.314 miles de millones de dólares, quien ocupaba la quinta posición en 2005.
El Royal Bank of Scotland del Reino Unido tiene un activo de 2.275 miles de millones de dólares, lo que lo consolida como el séptimo banco más grande del mundo. Este banco ocupaba la posición nueve en la lista del año 2005, lo que evidencia la movilidad de las empresas del sector.
El octavo lugar lo ocupa el estadounidense Bank of America con un activo de 2.265 millones de dólares. Este banco en el año 2000 era el quinto en tenencia de activos.
La posición nueve la ocupa el JPMorgan Chase, con activos por valor de 2.118 miles de millones de dólares. Además, según la revista Forbes es la segunda compañía más grande del mundo. Es una empresa estadounidense fundada en 1823, con un valor de mercado actual de 170 billones de dólares. Genera más de 260 mil empleos. Es un holding financiero y sus principales empresas filiales son JP Morgan Chase Bank, National Association y el Chase Bank. Las subsidiarias bancarias y no bancarias de JP Morgan Chase operan en todo el territorio de los Estados Unidos, y en el resto del mundo a través de sucursales y subsidiarias, oficinas de representación y bancos filiales.
El ICBC de China ocupa el puesto diez con un activo de 2.032 miles de millones de dólares. Genera cerca de 400 mil empleos y tiene un valor de mercado de 237,4 billones de dólares. El banco provee servicios de banca personal, incluidos depósitos y préstamos personales, tarjetas bancarias, tarjetas de crédito, fondos de inversión y servicios financieros, entre otros; además de servicios de banca corporativa como depósitos y préstamos corporativos, los asentamientos internacionales, financiación internacional, gestión de renta empresarial y activos bajo custodia. También presta servicios de asesoría financiera.  Al 31 de diciembre de 2010, el banco contaba con 16.277 oficinas y sucursales en China. En el año 2005 no se encontraba en la lista de los primeros 20 lo que demuestra un crecimiento acelerado.
En la posición número once está el japonés Mizuho Financial Group con 1.934 miles de millones de dólares en activos. En el año 2005 este banco ocupaba el puesto tres de la lista.
El estadounidense Citigroup ocupa el puesto doce con activos por 1.934 millones de dólares. Este año ocupaba en 2005 el segundo puesto de la lista, únicamente superado por el USB de Suiza, lo que lo convertía en el banco más grande de Estados Unidos.
Le sigue el ING Bank de los Países Bajos con activos valorados en 1.667 miles de millones de dólares. El banco ocupaba en el año 2005 el puesto número quince la lista de bancos más grandes por activos.
Otro banco japonés entra en la lista de los primeros veinte y se trata del Sumitomo Mitsui financial Group con activos valorados en 1.658 miles de millones de dólares. Ocupa el mismo puesto catorce que ocupaba en el año 2005.
El banco número quince es el China Construction Bank Corporation. Los activos de este banco están valorados al cierre de 2011 en 1632 miles de millones de dólares. En el 2005 no formaba parte de los bancos en la lista de los primeros veinte del mundo.
El resto de los bancos que completan la lista de los primeros veinte son el Banco Santander de España, el Bank of China y el Agricultural Bank of China, el Lloyds Banking Group del Reino Unido y el Societé Genérale de Francia.

La internacionalización de la industria bancaria se hace evidente en el crecimiento que han experimentado los activos externos de los bancos que tienen operaciones a nivel internacional, principalmente los créditos. Alrededor de dos terceras partes de esos préstamos los gestionan los grandes bancos de tan sólo ocho países: Alemania, España, Estados Unidos, Francia, Japón, Países Bajos, Reino Unido y Suiza. Hoy por hoy, tres cuartos de estos activos se encuentran en países desarrollados, donde aproximadamente un 63% son préstamos transfronterizos y el resto se otorgan a nivel local.
Fuente: Cepal
Daniel González González.

El Banco Bicentenario al desnudo


Esta institución bancaria propiedad del Estado, es el quinto banco por activos del país. Así, del total del activo del banco, el 46% del activo está compuesto por inversiones en títulos valores, mientras que la cartera de créditos apenas representó el 16,82% de este rubro del balance. Si la actividad fundamental de una institución de esta naturaleza es la intermediación, ¿por qué el indicador de intermediación crediticia de este banco es la segunda menor de la banca comercial y universal del país?


El Banco Bicentenario es por sus activos, la quinta institución bancaria más grande del país. Al cierre del mes de abril, su activo se ubicó en 66.170.677 miles de bolívares. La institución, según reseña su sitio web, fue creada en el año 2009 por disposición del presidente Hugo Chávez y se le considera un “actor comprometido con la Revolución Bolivariana y Socialista”.
Ese compromiso parece ser cierto sobre todo cuando se examina, por ejemplo, la composición del activo de la institución. El Banco Bicentenario cuenta con el 18% de las inversiones en títulos valores del sistema bancario nacional y se consolida como el banco que más títulos valores tiene en su poder. Las inversiones en títulos valores del Estado de esta entidad representan casi el 30% del total de sus activos, ubicándose en 19.259.948 miles de millones de bolívares. Si a esta cifra se le suma el total de títulos valores privados que posee (11.036.240 miles de millones de bolívares), hablamos de que 46% del activo de la institución está compuesto por estos títulos valores. ¿Y que pasa con el resto de los componentes del activo? Al cierre de abril, las disponibilidades se ubicaron en 12.877.133 miles de millones de bolívares, cifra que representa el 19,46% del activo; mientras que la cartera de créditos cerró en 11.129.095 miles de millones de bolívares, lo que representa un 16, 82 del total del activo. ¿Qué significa esto?
Para responder la pregunta anterior es preciso tener claro, casi como el agua, lo que es un banco. Una respuesta muy sencilla, pero contundente, la da Jeanne Gobat, Economista Principal del Departamento de Mercados Monetarios y de Capital del Fondo Monetario Internacional. Ella afirma que un banco “es una institución que pone en relación a ahorristas y prestatarios y contribuye al buen funcionamiento de la economía”. Palabras más palabras menos, es un agente de intermediación. Acto seguido, explica que “su función principal es captar fondos –depósitos- de gente con dinero, aglomerarlos y prestarlos a quienes los necesitan. Un banco es un intermediario entre los depositantes (quienes le prestan dinero) y los prestatarios (a quienes les presta dinero)”. Pareciera lógico pensar entonces que si el principal negocio de un banco es la intermediación, los créditos otorgados deberían superar a las inversiones en títulos valores, que no es per se el objetivo principal de una institución de esta naturaleza. No hay que irse muy lejos para verificar esta afirmación. El Banco de Venezuela, por ejemplo, otro banco de propiedad estatal, a pesar de tener también un importante porcentaje de su activo en inversiones en títulos valores (22,68%), tiene más del 48% de su activo en la cartera de créditos. Podría decirse entonces que el Banco Bicentenario es una institución “empapelada” con títulos de deuda del Estado.
Los créditos hipotecarios y agrícolas concentran el 60% de la cartera de créditos de la institución.
El segundo menor índice de intermediación crediticia del sistema
Por su parte, el índice de intermediación crediticia de esta institución se ubicó en 21,68% al cierre de abril y es el indicador más bajo de la banca comercial y universal del país tanto pública como privada, únicamente superado por el del Banco Industrial de Venezuela que se situó en 7,81% en el mismo período. Lo cierto es que en abril, este índice a nivel de toda la banca comercial y universal, se ubicó en 55,36%, lo que evidencia que el índice del Bicentenario se encuentra 33,68 puntos porcentuales por debajo del indicador general de la banca. Al ser este indicador producto de la relación entre la cartera de créditos neta y las captaciones del público, simplemente quiere decir que por cada bolívar que el banco recibe del público en captaciones, destina apenas casi 0,22 bolívares al otorgamiento de créditos.
Si el Banco Central de Venezuela reduce el encaje legal, que es la proporción del monto de los depósitos que las instituciones del sistema bancario deben mantener en el BCV, automáticamente se produciría un incremento de la oferta monetaria del país. Inicialmente, la intención podría ser que ese exceso de oferta la banca lo canalice hacia los créditos productivos. Sin embargo, el propósito de las autoridades monetarias también podría ser emitir nuevos bonos a ser adquiridos por la banca con ese exceso de oferta monetaria. De ser esto así, es posible que el Banco Bicentenario siga incrementando su tenencia de títulos valores y ser más un “actor comprometido con la Revolución Bolivariana y Socialista” que una institución destinada a la intermediación. Aunque la reducción del coeficiente de encaje legal no ha sido confirmada al momento del cierre de esta edición, la especie corre como pólvora en el sector bancario. Pendientes con esto porque un incremento de la oferta monetaria puede tener un efecto en el incremento del nivel de precios.

Daniel González G.