martes, 30 de octubre de 2012

"Por eso cuídate de las esquinas"


Yo no sé si quienes van a leer estas líneas les pasa como a mí, pero es que cada vez que me toca cruzar la frontera de mi casa, un repelús invade mi humanidad y con él, se apodera de mi ser un estrés pavoroso. Por un lado de mi cabeza, pienso en misia Gabrielita Ramírez, alias “la Defensora del Puesto” y me digo a mí mismo: “Mi mismo, esto es como en El Secreto, todo está en tu mente. Todo es culpa de Globovisión que te tiene disociado con tanto muerto de embuste que entra a la morgue de Bello Monte todos los fines de semana”. Y por el otro lado, me retumba en la cabeza que en el edificio donde vive alias “La George”, por allá por Santa Mónica, que de santa al igual que el san de San Bernardino, sólo les queda el nombre; se metieron unos malandros y golpearon a una pobre anciana.
Y es que en esta Venezuela roja, revolucionaria, chavista o como quiera llamársele, al menos yo, debo dedicar de mi tiempo antes de salir a la calle, al menos veinte minutos a ese proceso de esconder lo mejor que pueda todo lo de más o menitos valor que tenga, para que en caso de un arrebatón, lo que esté en el bolso sea una tontería. Entonces, a falta de tetas, escondo el BB en el bolsillo menos visible del pantalón después de haberlo puesto en silencio absoluto y distribuyo entre todos los bolsillos de la ropa que llevo puesta, el dinero en efectivo. Después de todo eso, procuro que el bolso tape con disimulo el bolsillo donde he escondido el BB. Y cuando me toca salir con la PC, los nervios se incrementan ante la imposibilidad evidente de meterla en un bolsillo, envolverla con una bufanda o esconderla debajo de un gorro. Y ya cuando me toca cruzar la línea de fuego de este Irak sin invasiones o esta Siria que no es noticia, le pido a Dios que me proteja.
Cuando salgo así sea a comprarme una milhoja en la panadería, sólo espero que la moto que se acerca, transporte a un ciudadano de bien y no a un hijo de la grandísima puta amigo de lo ajeno, que hoy no sólo se conforma con arrebatar lo que no le pertenece, sino que por pura ñapa, así como si la vida valiera menos que una galleta Oreo, te pegan un tiro y enlutan a familias enteras. Ya están cerquita, a la vuelta de la esquina, los días más peligrosos del año. Esos en los que aquellos que no han trabajado ni un día, pretenden quitarle a los que sí lo han hecho, el fruto de su esfuerzo y es precisamente en estos días, en los que pienso que me hacen falta un buen par de lolas –así sean de silicona- donde guardar el BB, porque seguro estoy que no habrá Policía Nacional Bolivariana para protegerme. En este país cuando alguien pregunta quién podrá defendernos, no aparece ni el Chapulín Colorado.
Y con todo esto me vino a la mente la letra de una canción olvidada, pero definitivamente, vigente. Recordé cuando el gran Yordano cantaba “por estas calles hay tantos pillos y malhechores, y en eso sí que no importa, credo, raza o colores, tú te la juegas si andas diciendo lo que tu piensas, al hombre bueno le ponen precio a la cabeza. Y los que andan de cuello blanco son los peores, porque además de quemarte se hacen llamar señores, tienen amigos en altos cargos muy influyentes, hay algunos que hasta se lanzan a Presidente”. Y ganan y los reeligen.
Por eso cuídate de las esquinas.

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