domingo, 2 de septiembre de 2012

Venezuela es el segundo país de la región con mayor número de emigrantes


Millones de latinoamericanos han emigrado en busca de una mejor situación laboral. Sin embargo, las cosas están cambiando a nivel mundial y se aconseja a los países de la región, retener sus talentos y aprovecharlos para el crecimiento y desarrollo de sus economías.


Los bajos salarios, poco reconocimiento profesional, desempleo o falta de apoyo a la investigación, se presentan como los grandes inconvenientes de muchos latinoamericanos que aunque capacitados profesionalmente, evalúan entre quedarse trabajando en sus países de origen o buscar otros destinos laborales.
Según el Banco Mundial, la fuga de cerebros, en cifras globales, está en aumento. Un estudio muestra que el número de inmigrantes de sur a norte pasó de 14 millones de personas en la década de los sesenta a 60 millones en el año 2000. De igual modo, el número de inmigrantes con educación terciaria se incrementó también drásticamente.
En materia laboral hay armas de doble filo y entre esas se pueden contar el salario, el prestigio de la empresa empleadora y las oportunidades de desarrollo profesional. Estos factores son causantes tanto de que un profesional decida quedarse o marcharse de una empresa. En este orden de ideas, el talento latinoamericano que decide emprender la búsqueda de mejores oportunidades laborales, opta con preferencia por los países más ricos, pues justo por ese factor, tienen mayor capacidad de atraer talento.
Pero el panorama internacional está cambiando y por lo que se vislumbra este proceso será indetenible y no sabemos a donde puede llevarnos. La crisis financiera que vio la luz en 2008 no sólo creó nuevas oportunidades, también generó nuevos requerimientos tanto para los empleados como para los empleadores. En este sentido, Chile se encuentra a la cabeza de los países de América Latina que tiene un mejor clima para atraer y retener talento, según un informe de The Economist Intelligence Unit. Le siguen en orden México, Brasil, Costa Rica, Argentina, Perú, Venezuela, Colombia, República Dominicana y Ecuador.
Un sistema de becas sólido es una de las medidas más prácticas para retener el talento. Por ejemplo, en Chile, muchas de las becas tanto de formación como de estudios de cuarto nivel, establecen como condición regresar a trabajar al país durante un tiempo una vez que termina la ayuda económica. Así se asegura el regreso del capital humano que demás está decir, es vital para el desarrollo y la innovación. Otro ejemplo interesante es el de la Unión Europea. Allí, las subvenciones para estudiar en los países miembros permiten una mayor movilidad y facilitan la ejecución de estudios avanzados.
El reto para los países de la región en los próximos años consiste precisamente en encontrar espacios donde se fomente, proteja y retenga el talento para así lograr que ese capital humano tan valioso contribuya al desarrollo de las economías.
La fuga de talentos en cifras
Según el Banco Mundial, unos 30 millones de latinoamericanos viven fuera de sus países de origen y en los países del Caribe, más del 70% de los profesionales cualificados emigran en busca de mejores oportunidades.
A la cabeza de los países de la región con mayor número de emigrantes se encuentran Argentina, Venezuela, México, Brasil, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, Chile, Paraguay y Bolivia. La mayoría de los migrantes, cerca del 90% de estos, se dirigen a los países de la OECD con mayores ingresos, dado que en estos países es más posible que encuentre un empleo que los gratifique.
En Venezuela, uno de los sectores que se ha visto más afectado por la fuga de cerebros ha sido el de la salud. Y cómo juzgar a un médico que tome la decisión de irse, cuando aquí, aparte de un pésimo salario, se le suma falta de insumos, inseguridad y desidia. Es momento de que las futuras autoridades del país se pongan a pensar en cómo frenar la fuga de talentos, para utilizarlos en pro del desarrollo nacional.

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