martes, 21 de agosto de 2012

Integración económica: Mentiras y verdades


Al tema del ingreso al Mercosur se le ha dado un tratamiento maniqueo. Por un lado, un sector únicamente ve aspectos positivos y por el otro, sólo se ven aspectos negativos. Lo que es innegable es que la formación de bloques económicos, trae aparejada inexorablemente una serie de beneficios y costos que deben ser conocidos y analizados. Ante esto y con la responsabilidad que caracteriza a este medio, les traigo esta semana un análisis de esos eventuales costos y beneficios para que usted, apreciado lector, juzgue con los elementos que le presentamos, la conveniencia o inconveniencia de nuestro ingreso al Mercosur.



En las últimas semanas el tema del Mercosur ha estado en la palestra pública y se ha convertido en importante eje de debate, sobre todo después del ingreso de nuestro país al bloque económico subregional. El Gobierno, propulsor del ingreso, sólo ve beneficios, mientras la oposición, parece ver únicamente desventajas. En la literatura económica se han descrito algunos efectos económicos asociados al establecimiento de una unión aduanera, que es una de las formas de integración a las que nos somete el Mercosur, teniendo un arancel externo común hacia los estados que no son miembros del bloque. Los efectos se clasifican en estáticos y dinámicos y se muestran en la Figura 1.
Los efectos estáticos, son aquellos que produce la unión aduanera de forma automática y que son resultado fundamentalmente de las variaciones de precios y/o cantidades que origina en cada una de las economías participantes. Los postulados teóricos al respecto, indican que estos efectos se producen en un corto espacio de tiempo y por una sola vez. Estos efectos estáticos afectan el bienestar a través de la reasignación de recursos y las variaciones en los esquemas de consumo y en las relaciones de intercambio. ¿Qué pasa con la reasignación de recursos? Aquí, los efectos de la unión aduanera se pueden dividir en dos. Por un lado, se tendrá lo que se conoce como creación de comercio que se genera cuando la supresión de las barreras arancelarias en el interior de la unión, genera que el país con la fuente de aprovisionamiento más económica desplace a los productores menos competitivos de los otros países de la unión, de modo que éstos pasaran a importar el producto en cuestión en vez de producirlo en sus países y es precisamente este uno de los fenómenos que preocupa a aquellos sectores venezolanos que cuestionan el ingreso del país al Mercosur. Esta situación, posiblemente originaría un nuevo incremento de nuestras importaciones teniendo en cuenta los elementos que encarecen la producción nacional y que por ende la hacen menos competitiva. Teóricamente, se considera que la creación de comercio tiene efectos positivos sobre la unión, porque, ceteris paribus, genera un desplazamiento desde las fuentes de producción más caras a las más baratas. Algunos economistas coinciden en que los patrones de consumo se afectan a través de los precios relativos, ya que la creación de la unión debe conducir, ceteris paribus, a un descenso de los precios de los bienes importados de los otros países miembros de la unión, tanto en relación con los bienes interiores como con los de los países fuera de la unión. Por lo tanto, aquí el detalle está en la lectura que cada sector haga de esto. Por un lado se puede preguntar: Si sale más barato comprarlo afuera, ¿por qué debemos producirlo? Y por otro lado, otra pregunta es válida: ¿Por qué no se generan las políticas necesarias para que producirlo sea más barato que importarlo?
Costes y beneficios de los procesos de integración económica
La formación de bloques económicos trae aparejado inexorablemente ganancias y pérdidas económicas para los involucrados. Dentro de los beneficios se pueden mencionar:
-       Incrementos de los niveles de producción en algunos rubros como resultado de una mayor especialización en consonancia con las ideas de las ventajas comparativas de los países miembros;
-       Mejoras del nivel de producción de un conjunto de inputs debido al aprovechamiento de las economías de escala;
-       Incrementos de los niveles de producción como resultado de una mayor y mejor disponibilidad de factores productivos.
Teóricamente, los efectos positivos mencionados se extienden por la economía de los países participantes, afectando favorablemente sus principales indicadores. Pero así como teóricamente se expanden los efectos positivos, no puede dejarse por fuera los efectos negativos que darán lugar a una serie de costes que deberán asumir los países participantes en mayor o menor medida. Dentro de esos efectos negativos, pueden mencionarse:
-       Desaparición de ciertas líneas de producción como consecuencia de la creación de comercio;
-       Disminución de la producción en otras por la misma causa;
-       Incremento de precios y costes como resultado del nivel proteccionista del arancel exterior común;
-       Deterioro de la balanza comercial y/o de pagos de algunos de los países miembros del bloque;
-       Emigración de factores productivos.
La aparición de aspectos beneficiosos y perjudiciales en los distintos esquemas de integración económica regionales debe ser aceptado por las autoridades de los países y por los ciudadanos, como inevitable, razón por la cual este no es el principal problema a tener en cuenta, sino más bien lo que se podría llamar la distribución espontánea, es decir, de acuerdo con las fuerzas del mercado como se distribuyen esos costos y beneficios en los distintos países. Lo cierto es que pareciera que partiendo de un grado bastante elevado de complementariedad en la dotación de recursos es la única forma de llegar a combinaciones de costes y beneficios un tanto similares. El problema se presenta cuando las dotaciones de recursos de los países miembros son similares y por ende, poco complementarias, situación que lleva a que el aprovechamiento del entorno creado sea conflictivo y afecte a los países según su grado de desarrollo relativo.
El caso de Venezuela en el Mercosur
Esta misma semana un diputado a la Asamblea Nacional decía en un programa de televisión que para que el ingreso de Venezuela al Mercosur sea beneficioso, debe en primera instancia estabilizarse la economía. ¿Y qué quiere decir esto? Crear las condiciones que permitan que podamos competir en ese mercado y aprovechar las ventajas que este esquema de integración ofrece, porque las ofrece y de no ser así, los países no se interesarían en participar en ellos.
Nadie puede negar y desde el Gobierno si se actuara de forma responsable, tampoco deberían hacerlo, que el empresario venezolano no puede competir en este mercado y enumerar las razones es casi caer en una retahíla. En el país, muchos de los insumos para la producción manufacturera se importan y seguimos teniendo un control de cambios que atenta contra la expedita disponibilidad de divisas y por tanto de una producción eficiente. Sumado a esto, los costos de la fuerza laboral para las empresas se han incrementado y muchas han visto disminuir sus márgenes de ganancia por la intervención gubernamental. Estos, entre otros muchos otros factores, afectan la posibilidad de los empresarios venezolanos de competir en este mercado ampliado. Así, la idea de la estabilización que plantea el diputado, es definitivamente acertada. Debe irse desmontando de forma progresiva y midiendo los impactos, todo el andamiaje que ha impuesto el Gobierno que atenta contra los beneficios que podría obtener nuestro golpeado sector productivo. Porque lo cierto es y así lo afirma la teoría, que la integración desplaza a los productores menos competitivos, es decir, los venezolanos, no me gustaría ni escribirlo pero es la verdad, deben seguir teniendo las barbas en remojo.
¿De qué podríamos beneficiarnos los venezolanos en el mediano plazo? Posiblemente del descenso de los precios de los bienes que se importen y esta es sólo una cara de la moneda, porque por el otro lado, la imposibilidad de competir y la entrada de bienes más baratos, puede originar que muchas más empresas cierren sus puertas y ello no es un problema para el empresario, sino también para los trabajadores y sus familias. Situación que tiene impacto luego a nivel agregado sobre la demanda y el consumo, por ejemplo.
No crea el Gobierno que con este ingreso de Venezuela al Mercosur abrieron las posibilidades a los empresarios venezolanos, todo lo contrario, si las reglas del juego económico en el país no cambian, terminará de desaparecer lo poco de producción que hoy queda y lo más lamentable, a manos del Gobierno que debería defender los intereses de sus ciudadanos, sin distingos políticos ni de clase.

Daniel González G

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