viernes, 18 de mayo de 2012

Venezuela: Entre el cambio climático y la seguridad alimentaria


En el país se importa mucho de lo que se consume y el cambio climático, con sus consecuencias no tan alentadores, hacen pensar en un cambio de modelo que proteja al país de eventuales alzas de precios en los alimentos y periodos de escasez.



Un país como Venezuela, donde debido  a las políticas gubernamentales se importa buena parte de los alimentos que se consumen, debe estar muy al tanto del movimiento de los precios internacionales y de como el cambio climático afecta estos y además, genera problemas de disponibilidad como escasez.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) señala que existe seguridad alimentaria cuando “todas las personas tienen en todo momento acceso físico y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias en cuanto a los alimentos a fin de llevar una vida activa y sana’’.
Según la definición de seguridad alimentaria de la FAO, las dimensiones de este concepto comprenden:
1.- La disponibilidad de alimentos: Se refiere a la cantidad suficiente de alimentos de calidad adecuada, suministrados a través de la producción del país o las importaciones (incluyendo la ayuda alimentaria).
2.- Acceso a los alimentos: Esta dimensión describe el acceso de las personas a los recursos adecuados para adquirir alimentos apropiados y una alimentación nutritiva.
3.- Utilización: Se refiere a la utilización biológica de los alimentos a través de una alimentación adecuada, agua potable, sanidad y atención médica, para lograr un estado de bienestar nutricional en el que se satisfagan todas las necesidades fisiológicas. Este concepto pone de relieve la importancia de los insumos no alimentarios en el tema de la seguridad alimentaria.
4.- Estabilidad: Para tener seguridad alimentaria, la población, el hogar o la persona debe tener acceso a los alimentos adecuados en todo momento. No deben correr el riesgo de quedarse sin alimentos debido a crisis repentinas (económicas o climáticas, por ejemplo) ni de acontecimientos cíclicos. De esta manera, este concepto se refiere tanto a la disponibilidad como al acceso a esa seguridad alimentaria.
El cambio climático y la seguridad alimentaria
Según la FAO, las regiones más pobres y con los niveles más elevados de hambre crónica, serán las más afectadas por el cambio climático. El ente señala que aunque a nivel mundial el impacto del cambio climático en la producción alimentaria podría ser reducido –al menos hasta 2050-, la distribución de la producción de alimentos tendrá consecuencias importantes para la seguridad alimentaria: los países en desarrollo pueden experimentar un declive de entre el 9 y el 21% de su productividad agrícola total como resultado del calentamiento global. Expertos aseguran que el cambio climático se encuentra entre los principales desafíos de la agricultura para alimentar a la población mundial, que se estima que para 2050 alcance las 9.100 millones de personas.
Se prevé que el cambio climático afecte a los sistemas agrícolas y forestales debido al incremento de las temperaturas, una concentración cada vez más elevada de dióxido de carbono, cambios en el régimen de lluvias y aumento de malezas, plagas y enfermedades. Mientras tanto, a corto plazo se espera que se incrementen fenómenos extremos como sequías, olas de calor, inundaciones y tormentas fuertes.
El cambio climático afectará las cuatro dimensiones de la seguridad alimentaria examinadas con anterioridad. ¿De qué maneras?
En relación a la disponibilidad, se prevé que el incremento de la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera tenga un efecto positivo sobre el rendimiento de algunos cultivos, aunque la calidad nutricional del producto no se incremente de forma paralela.
Se estima que los precios medios de los alimentos subirán en línea con los incrementos moderados de la temperatura hasta 2050. A partir de esa fecha y con los sucesivos aumentos de temperatura, se calcula que se producirán considerables recortes de la producción agrícola potencial en los países en desarrollo, situación que hará que los precios se incrementen sustancialmente.
El cambio climático incrementará la variabilidad de la producción agrícola en todas las áreas, con una mayor frecuencia de fenómenos climáticos extremos y esto hará que las regiones más pobres estén expuestas a un grado más elevado de inestabilidad en la producción alimentaria.
Índice de la FAO para los precios de los alimentos
Para aquellos que no lo saben, el precio de los alimentos está influenciado por factores de variada índole que pueden ir desde eventos naturales inesperados hasta campanas electorales y la aparición de nuevos productores.
El índice de precio de los alimentos de la FAO se mantuvo en marzo casi en los mismos valores registrados en febrero. En general, el índice se ubicó en 216 puntos en promedio (frente a los 215 de febrero). El mayor incremento se registró en los aceites y grasas que experimentaron una variación de 2,5% respecto a febrero, esto al reaccionar los mercados a la perspectiva de un equilibrio cada vez más precario entre la oferta y la demanda de aceites en 2011/2012. El débil crecimiento de la producción mundial de aceite de palma, las limitadas disponibilidades exportables de aceite de soja y el descenso de la producción de colza contribuyeron al alza de estos precios.
Caso contrario ocurrió, por ejemplo, con el azúcar, cuyo precio internacional no varió respecto a febrero. Los precios del azúcar fueron inestables hace meses debido a que el mercado buscaba orientación antes del inicio de la campana en Brasil, el mayor productor y exportador de azúcar del mundo. Mientras tanto, la India, algunos países de la Unión Europea y Tailandia notificaron aumentos de su producción, lo que contribuyó a mantener los precios por debajo de los elevados niveles de la temporada pasada. El anuncio de la India del incremento en un millón de toneladas de sus exportaciones también contribuyó al descenso de los precios.
Venezuela en el escenario mundial
En el país, la seguridad alimentaria tiene rango constitucional y su explicación se encuentra en el artículo 305 de la Carta Magna. Allí se establece que el Estado promoverá la agricultura sustentable como base estratégica del desarrollo rural integral y que la seguridad alimentaria se alcanzará privilegiando la producción agropecuaria interna, entendiéndose como tal las provenientes de las actividades agrícolas, pecuaria, pesquera y acuícola. Pero, ¿hay seguridad alimentaria en Venezuela?
Analicemos con detenimiento tres de las dimensiones de la seguridad alimentaria descritas al principio:
1.- En el país, comprobado está con la visita de cualquier lector a los supermercados, abastos, bodegas y cualquier otro establecimiento comercial, que no hay disponibilidad de determinados alimentos para cubrir la demanda interna, ni siquiera con las importaciones. El problema se agrava cuando el país se hace demasiado dependiente de las importaciones para cubrir esa demanda, porque se queda entonces a merced de los mercados internacionales, de los problemas climáticos y de las disponibilidades. Los países siempre antes de exportar van a procurar cubrir sus respectivas demandas internas. Entiéndase, Brasil que produce y exporta azúcar, no va a dejar de cubrir su mercado natural, el de los brasileños, para cubrir mercados foráneos. Además, como se mencionó más arriba, los efectos del cambio climático suelen hacer subir los precios lo que se traduce en precios más altos para los venezolanos.
2.- El tema de los recursos. Tal como se mencionó en estas mismas líneas en la edición pasada, un salario nominal elevado no es garantía de que se pueda acceder a la totalidad de alimentos que los venezolanos necesitan para el sostenimiento de la vida. Ya está en vigencia un nuevo salario mínimo, pero ¿realmente le alcanza para acceder a alimentos apropiados?
3.- En cuanto a la estabilidad simplemente pretendo apelar a la memoria de nuestros respetados lectores. ¿Recuerdan ustedes las temporadas en las que no se conseguía leche en polvo o cuando los cortes de carne de primera empezaron a desaparecer de los grandes supermercados? Saque su propia conclusión.

Lo que sí es cierto es que una disminución de la dependencia de la importación de alimentos, puede protegernos de eventuales choques en los mercados mundiales que afecten los precios y la estabilidad de los suministros, por lo cual, es esencial el uso de la fórmula menos más: Menos importaciones, más producción nacional. No sólo por el tema de comer productos hechos aquí, sino porque las consecuencias económicas pueden ser muy favorables, entre ellas, nuevos empleos y aumento del consumo.
 
Daniel González González.

1 comentario:

  1. No lo había considerado de la siguiente manera pero esta lectura me hace pensar en que las Asociaciones Civiles Sin Fines de Lucro u "ONG´s" que trabajan en fución del Medio Ambiente, partiendo de la idea de que podrían tener un efecto mitigante sobre el cambio climático, contribuyen a la SEGURIDAD ALIMENTARIA.
    Una de estas Sociedades Civiles Sin Fines de Lucro con la que estoy fuertemente viculado es Sadarbol. http://sadarbol.blogspot.com/

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