lunes, 26 de marzo de 2012

Prevención del VIH en África es vital para el manejo del impacto financiero del mal



Más de 6 millones de personas están ahora bajo tratamientos que salvan vidas en todo el mundo y el financiamiento mundial para esta enfermedad aumentó considerablemente, de 260 millones de dólares en 1996 a 15.900 millones de dólares en 2009.



En una economía mundial que enfrenta una desaceleración pronunciada del crecimiento y perspectivas inciertas, sobre todo en los países desarrollados, el Informe del Banco Mundial titulado La dimensión fiscal del VIH/SIDA en Botswana, Sudáfrica, Swazilandia y Uganda, insta a los gobiernos y a los donantes de asistencia a hacer mucho más para prevenir nuevas infecciones de VIH. El Banco Mundial afirma que sin una drástica reducción de estas infecciones, los actuales programas nacionales de tratamiento para las personas que sufren VIH/SIDA podrían volverse insostenibles económicamente en los próximos años.

Indica el informe que una economía mundial cada vez más volátil está causando preocupación por el mantenimiento y la ampliación de los programas de tratamiento de la enfermedad en los países de ingresos bajos como Uganda, donde las tasas de prevalencia del VIH pueden ser inferiores a las de África meridional, pero con una fuerte dependencia del financiamiento externo que contribuye al 85% del gasto total en programas en programas para el VIH/SIDA, hace que la viabilidad de los mismos en el largo plazo penda de un hilo.

Después de décadas de incesante expansión, durante la cual el VIH/SIDA causó la muerte de más de 30 millones de personas en todo el mundo y más de 60 millones se contagiaron con el mal, las tasas de prevalencia de la infección se están estabilizando a nivel mundial y en África. Más de 6 millones de personas están ahora bajo tratamientos que salvan vidas en todo el mundo y el financiamiento mundial para esta enfermedad aumentó considerablemente, de 260 millones de dólares en 1996 a 15.900 millones de dólares en 2009. A pesar de esto, el informe señala que los costos de los tratamientos se incrementan constantemente y el resultado es una mayor presión sobre las escasas finanzas públicas, especialmente en África meridional, donde la epidemia es más intensa.

En el caso de Botswana, uno de los países a nivel mundial con mayor prevalencia de VIH y donde según cifras de ONUSIDA (2010), 320.000 personas vivían con el virus; los principales indicadores de salud se habían deteriorado catastróficamente. La esperanza de vida al nacer, disminuyó de 65 años en 1990 a tan sólo 50 años en 2002, recuperándose parcialmente a 54 años en 2008. Además, la probabilidad de alcanzar 50 años ha descendido 55% para el período 2005-2010. La magnitud de la epidemia plantea retos extraordinarios de política para la planificación, gestión y financiación de la respuesta a la epidemia. Las proyecciones del informe dan cuenta de que los costos fiscales de la infección, ascenderán de 3 mil millones de pulas (moneda local) en 2010 a 5,5 mil millones en 2030 (Cuadro 1). En relación con el Producto Interno Bruto, los costos fiscales alcanzarán un pico de 3,5% alrededor de 2016, para luego ir disminuyendo poco a poco hasta 3,3% del PIB en 2030. El mayor componente de los costos fiscales es el de cuidados y tratamientos, que se prevé que pase de 1,3 mil millones de pulas a 2,5 mil millones en 2030, lo que refleja el creciente número de personas que recibirán tratamiento. Además, se estima que los costos de los programas de prevención, aumenten de 0,2 mil millones de pulas en 2010 a 0,4 mil millones en 2030. Los costos fiscales del VIH/SIDA podrían aumentar a más del 12% de los ingresos del Gobierno para el año 2021, lo que representa un desafío fiscal extraordinario.

ONUSIDA estimaba que 5,6 millones de personas vivían con VIH en Sudáfrica a finales de 2009. Además, se consideraba que el VIH/SIDA reduciría el crecimiento del PIB un 0,4% anual hasta el año 2020. La infección tiene costos importantes para las finanzas públicas y la capacidad del gobierno para alcanzar sus otros objetivos clave de política social y salud. Un aspecto importante de la dimensión fiscal de este mal en Sudáfrica es el impacto en los gastos sociales. Ruth Kagia, directora del Banco Mundial a cargo de las operaciones en Botswana, Sudáfrica y Swazilandia, señaló que “la ampliación de los programas de los programas de prevención del VIH, permite a Sudáfrica ahorrar cerca de 2.500 dólares por cada infectado. La inversión en la recopilación de datos sobre los impulsores de la epidemia es clave para que la respuesta nacional al VIH/SIDA sea más eficaz y logre mejores resultados sociales y en materia de salud para las personas”.         

El informe señala que Swazilandia tiene la mayor prevalencia estimada de VIH en el mundo. Se calcula que 26% de la población en edad de trabajar es VIH positiva. La probabilidad de que un recién nacido alcance los 50 años de edad se ha reducido de 80% a poco más del 40%. Además, se estima que la esperanza de vida ha bajado de 59 años en 1991 a 45 años en 2005. La Oficina Nacional de Estadística, informaba que el 20% de los jóvenes de entre 10 y 14 años había perdido al menos uno de sus padres y el 7,5% los había perdido a ambos. El informe apunta que en ese país, los costos del VIH son del orden de 5,5% del PIB en 2010 y que se elevaran alrededor de 7,3% en 2020, para luego disminuir a 6,6% en 2030 (Cuadro 2). Se espera que los costos de atención y tratamiento se incrementen de 1,5% del PIB en 2010 a 2,7% en 2020. El estudio estima que los costos proyectados del programa VIH/SIDA aumentará de un 18% a un 22% de los gastos corrientes del gobierno. El país ha financiado cerca del 60% de los costos de la enfermedad con sus recursos nacionales en los últimos años; sin embargo, para atender las nuevas demandas, deberían aumentar considerablemente las ayudas externas. El estudio estima que el valor presente descontado de los compromisos fiscales en el marco del programa VIH/SIDA corresponde a 293% del PIB.

Uganda, por su parte, fue uno de los primeros países en enfrentarse a una epidemia de VIH. Aunque la prevalencia de le enfermedad en ese país es mucho menor en este momento que en su punto más álgido y que actualmente es inferior a la de otros países de la región, el programa nacional plantea considerables desafíos fiscales. El costo del tratamiento en relación al PIB en Uganda es mayor que en los países con las mayores tasas de prevalencia del VIH. Se estima que los costos de la respuesta nacional al VIH/SIDA aumentarán a más del 3% del PIB y el financiamiento externo ha aportado un 85% del gasto total. Se estima que los costos que genera cada nueva infección, representan aproximadamente 12% del PIB per cápita (US$ 5.900) a partir de 2010.

El informe sostiene que los Gobiernos deben evaluar mejor la sostenibilidad financiera y la eficiencia en la asignación de sus respuestas nacionales a esta epidemia conforme avanza el tiempo para poder gestionar de forma sostenible la carga a largo plazo del VIH/SIDA. Marcus Haacker, coautor del informe señala que “con frecuencia, no son los países con mayor prevalencia del VIH los que se enfrentan a la carga más pesada en el financiamiento de sus programas de lucha contra la enfermedad, sino los países de ingresos bajos donde el costo de cada infección es varias veces superior al PIB per cápita, y los recursos nacionales son más escasos”.

Fuente: The Fiscal Dimension of HIV/AIDS in Botswana, South Africa, Swaziland and Uganda.

Daniel González G.

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