viernes, 25 de febrero de 2011

NO SOLO LA INFLACIÓN ES PROBLEMA


En Venezuela, el discurso oficial no tiene "ética" y el consumo de los hogares se ha desplomado en dos años 


Ayer, 24 de febrero, culminaron las interpelaciones a los ministros del gobierno del presidente Chávez y particularmente se hizo patente la falta de “ética en el discurso” oficial, que tanto vociferan algunos parlamentarios del PSUV, entre ellos Robert Serra, imputándosela al de la oposición. Además quedó en evidencia que  el peor gasto que está teniendo hoy por hoy el erario público venezolano, es el pago de la mayoría de los funcionarios del Estado, incluyendo a algunos de los parlamentarios de la Mesa de la Unidad Democrática.

Era de esperarse que el ministro Giordani y su combo, se irían por las ramas con el tema de la inflación y que recurrirían  al ardid de siempre, decir que la inflación de los gobiernos de Pérez y Caldera, que en paz descansen ambos; fueron mayores en promedio a la media del gobierno del presidente Chávez. Eso mentira no es. El tema es que lo que los venezolanos queremos escuchar cuales medidas está tomando el gobierno o cuales  tomará en el futuro para controlar el fenómeno. Creo que ya estamos hartos de escuchar las mismas comparaciones entre la IV y la V República. Aquí, a mi juicio, los diputados de la oposición, incluidos algunos por quienes voté, siguieron el juego del gobierno llevando el “debate” a un círculo vicioso de “efectos inerciales” inflacionarios.

Respecto a la “ética del discurso”, considero que algún opositor pudo haberle callado la boca a unos cuantos con el tema petrolero, pero no desde la óptica de los ingresos que el gobierno a recibido en los últimos años. Si nos ceñimos al discurso oficial, el Estado venezolano marcha hacia un modelo socialista o peor aún, comunista. Entonces ¿Cómo es que un Estado con estas pretensiones forma parte de un cártel petrolero? Hasta donde yo sé, un cártel en su acepción más simple, es un acuerdo entre empresas del mismo sector, constituido para el control del mercado y la reducción de la competencia con la finalidad de obtener beneficios monopólicos, derivados de la fijación de precios y las limitaciones en la oferta. Es decir, el Estado que aquí se nos vende como socialista es un Estado que hacia fuera mantiene prácticas capitalistas de la más rancia estirpe. ¿Dónde está ahora la ética del discurso de la que hablan los legisladores oficialistas? Sátrapas y mentirosos es lo que son, intentando mantenerse en el poder con un doble discurso infame. Si la OPEP a través de sus métodos encarece el precio mundial de petróleo, bien porque nos favorece; pero si quienes nos surten de trigo desde el exterior, por ejemplo, aumentan sus precios, son unos especuladores, según palabras del ministro Giordani. Eso no es lo que enseñan en las clases de marxismo de las universidades.

En la sesión en la Asamblea del día de ayer, también se dijo por enésima vez que el petróleo se comercializa al precio al que está ahora desde la revolución. Es decir, venden a los señores chavistas que ven la interpelación que el todopoderoso Chávez tiene el poder para decidir sobre los precios e incluso mantenerlos en el tiempo. Me pregunto donde estaba algún diputado de la MUD que se levantara y recordara a los presentes en el hemiciclo legislativo que los precios del petróleo se deben a una multitud de factores, entre los cuales la demanda mundial juega un papel significativo.

Me hubiese gustado ver también algún diputado haciendo un análisis económico distinto al de la inflación. Les dejo un tip por si alguno me lee o alguien se lo remite. Hay un indicador que se llama Consumo Final de los Hogares, que no es más que el gasto que realizan los hogares residentes en bienes y servicios de consumo, excluidos los gastos en activos fijos en forma de vivienda y el gasto en objetos valiosos. ¿Quién se dio cuenta que el gasto de consumo final de los hogares en 2010, a precios constantes,  fue similar al gasto del 2007? ¿Quién se percato que este gasto disminuyó dos años consecutivos desde un máximo en el año 2008? Creo que era una buena pregunta para los ministros que visitaron la Asamblea Nacional ayer. Porque, ¿Cómo se explica que según el mundo de maravillas que ellos muestran, el consumo en bienes y servicios en Venezuela lleve dos años deteriorándose? ¿Cómo se puede relacionar eso con la supuesta “soberanía alimentaria” que nos han vendido? Creo que hubiese sido una buena pregunta, que por supuesto no hubiese obtenido respuesta, pero los hubiera descolocado ante la novedad del argumento.

La parte del país que decidió una representación democrática en la Asamblea, está pendiente de las actuaciones de sus diputados. Procuren no decepcionarlos. No caigan en los juegos ya conocidos y gastados del gobierno. Hay cosas más allá de la inflación que dan cuenta de un gobierno ineficaz y de una economía profundamente lesionada. Al gobierno no se le puede pedir menos, pero a nuestros diputados creo que podemos pedirles más.

jueves, 24 de febrero de 2011

Detrás del iPhone

Mide 115,2 mm de alto y 58,6 mm de ancho. Tiene menos de un centímetro de espesor y pesa apenas 137 gramos. Posee una capacidad flash de 16 o 32 GB. Es el iPhone 4, el último de una generación de teléfonos móviles inteligentes producidos por Apple Inc. El primero de esta generación fue el iPhone, que se introdujo en el mercado estadounidense el 29 de junio de 2007.

Apple Inc. es una gran multinacional estadounidense fabricante de equipos electrónicos inteligentes, entre los que destacan el iPod, el iPhone y el iPad. Para el año 2010, según reporta la empresa de análisis de mercados IDC, la empresa tenía a nivel mundial una participación de mercado de 16,1%, únicamente superada por Nokia y dejando atrás a RIM, la empresa canadiense fabricante de Blackberry. A pesar de esto, las acciones de la multinacional se han tambaleado en los últimos días debido a los incesantes rumores sobre la enfermedad de Steve Jobs, su presidente.

Sin embargo, no todo es color de rosa en el mundo Apple ni con sus proveedores. Dos escándalos en China ponen en evidencia ciertos asuntos que hay detrás de toda la tecnología y el mundo fashion de Apple. El periódico China Daily, en un artículo titulado Apple admite culpa en el escándalo, señala que “mientras que Apple está disfrutando calientes ventas mundiales de sus productos electrónicos de moda, salud y responsabilidades ambientales han sido objeto de críticas en China”. Ahora bien, ¿esto por qué está ocurriendo? La misma empresa admitió a través del Informe de Responsabilidad 2011, según señala la prensa china, que 137 trabajadores de una planta proveedora de pantallas táctil, habrían sufrido serios problemas de salud luego de estar expuestos a un producto químico llamado n-hexano. A pesar de que el informe de la multinacional señala que los 137 trabajadores fueron tratados con éxito y regresaron a la fábrica, el escándalo se incrementa puesto que una víctima a denunciado que le ofrecieron 140.000 yuanes, el equivalente a poco mas de 21.000 dólares estadounidenses en compensación, solo si acepta firmar un acuerdo de exención en el cual se establece que si su salud empeora en el futuro, la empresa no tiene ninguna responsabilidad al respecto.

El otro embrollo en el que se encuentra envuelto Apple es en el de la contratación de trabajo infantil por parte de sus proveedoras asiáticas. El portal web argentino tncorrientes.com señala que “el trabajo infantil en las fábricas Chinas proveedoras de Apple aumentó nueve veces en 2010”. Al parecer, a partir de estos datos la gigante de la hi tech está incrementando los controles en sus proveedores chinos para evitar este tipo de casos en el cual se ven envueltos menores de edad. En el mencionado portal, se hace también referencia al tema de los trabajadores que resultaron envenados por el hidrocarburo antes mencionado.

Un iPhone 4 puede costar en Venezuela nueve mil bolívares, el equivalente a poco más dos mil dólares a tipo de cambio oficial. Cuando se lanzó este modelo en los Estados Unidos, el precio de lanzamiento fue de 199 o 299 dólares, dependiendo de la capacidad de memoria. Lo cierto es que el precio al que se comercializa en Venezuela es un verdadero despropósito. Haciendo el cálculo a precio en los Estados Unidos de 299 dólares, el precio en Venezuela estaría fijado a un tipo de cambio cerca de siete veces mayor al tipo de cambio oficial.

¿Cuál es en definitiva el propósito de las líneas de esta semana? Simplemente dar a mis apreciados lectores una cara de la moneda que muchas veces por falta de tiempo, ignorancia o despiste no vemos. En primer lugar, en la medida de lo posible, debemos estar al tanto de las cosas que ocurren tras los bienes que adquirimos. ¿Por qué? Les dejo la respuesta a su criterio. Simplemente les dejo a modo de reflexión que debemos dar gracias, a pesar de todo, de estar en Venezuela y no en China. Quizás de residir en China, algún allegado nuestro hubiese sido víctima de envenenamiento por hidrocarburo o algún niño cercano, tal vez un hijo o un sobrino tuviese la desdicha de ver truncada su sana infancia produciendo componentes para artículos de alta tecnología. Y en segundo lugar, para que no seamos analfabetas funcionales. Para que sepamos identificar cuando nos están robando de forma descarada, sin un arma de por medio, claro está.

Consciente estoy que con estas breves líneas no cambiare el mundo, pero sí de que atraeré la atención de gente sensible que estará consciente que ciertas acciones pueden perjudicar a un inocente niño en China o alterar la salud de un trabajador en el mismo lugar.

Crónica de una economía enferma


El viernes pasado, quien suscribe, antichavista confeso y anticomunista declarado; tenía que comprar algunos productos para hacer una torta. Acudí a dos supermercados en el municipio Chacao y en ambos se repitió la dolorosa historia. Azúcar, leche en polvo, harina de trigo y margarina brillaban por su ausencia en dichos centros de abastecimiento. La oferta no alcanza para cubrir la demanda del país. Sentí una indignación superlativa cuando recordé al presidente Chávez en alguna de sus múltiples cadenas, hablar de lo bien abastecido de alimentos que está nuestro terruño. Me provocó tomarme una foto con mi cara de “felicidad” número diez y enviársela al comandante a su cuenta en Twitter. ¡Para el caso que le iban a hacer a una foto de un “disociado” que no vive la realidad “real” –la oficial- sino la realidad que me imponen los medios! Terminé comprando en una bodega, un kilo de harina de trigo en 8 Bs y un pote de margarina en 6. ¡Que viva la Revolución, porque claro, yo estaba soñando! Eso no lo vive nadie más.
La semana pasada, el Banco Central de Venezuela publicó la variación del Índice Nacional de Precios del Consumidor. El mencionado índice registró durante el mes de enero del presente año una variación de 2,7%, una cifra cercana a lo que fue la inflación acumulada de Chile (3%) y Colombia (3,17%) durante todo el año 2010. Esto quiere decir, en dos platos, que el poder adquisitivo tuyo, mío y de toda víctima de la revolución bolivariana se va al mismísimo subsuelo en un mes lo que en otras latitudes tarda un año. Como diría una querida tía cuando algo la sorprende: ¡Gran poder de Dios!
Según cifras de la CEPAL, para el año 2009 los principales receptores de inversión extranjera directa (IED) en América Latina fueron Brasil, Chile y Colombia. Para ese mismo año Venezuela registró un saldo de -3105 millones de dólares. Un estudio menciona que “aunque el país anunció importantes proyectos de inversión, fundamentalmente en el sector petrolero, estos resultaron insuficientes para compensar los egresos como consecuencia, entre otras variables de las nacionalizaciones… como la de la filial local del Banco Santander”. El tema de la inversión extranjera no solo es preocupante por los saldos que registra, sino también porque esa tendencia no parece ser reversible en el corto plazo mientras la institucionalidad venezolana se encuentre comprometida con el proceso que encabeza el señor Chávez. Mientras los potenciales inversores no sientan seguridad en que las instituciones venezolanas garanticen sus intereses y procesos judiciales en igualdad de condiciones, sencillamente no invertirán en el país. Habría que estar demente para hacerlo. Y si no, pregúntese si usted siendo dueño de un determinado capital, lo trasladaría a un país donde en cualquier momento, dependiendo del estado de ánimo del presidente, le pueden declarar su empresa de utilidad pública, quitársela y pagársela cuando les de la gana.
Mientras no haya inversión privada, solo habrá dos cosas, más desempleo y menos productos en el mercado. No hace falta explicar mucho que la inversión genera nuevos puestos de trabajo en la medida en que se requiere capital humano para atender las demandas del capital. También esa inversión genera un mercado interno para los productos que de ella se derivan. Sin embargo, esta premisa económica básica no parece entenderla las mentes comunistoides que nos gobiernan.
Es bastante sencillo. Suponga que un terreno que usted cultiva es un país y lo llamamos “País Mío”. Es muy probable que todos los bienes que usted y su familia (los habitantes de País Mío) necesitan para vivir no pueda obtenerlos todos a partir del trabajo que realiza en País Mío; bien sea por el clima, por el tipo de tierra o porque no tiene los medios necesarios para hacerlo. Si esto es así, usted deberá acudir a otro país a comprar aquello que le hace falta o a buscar un inversor que le ayude. El inversor solo irá a País Mío si tiene la garantía de que su inversión será respetada. La llegada del inversor ayudará a la creación de un nuevo bien, que antes por falta de capital no podía producirse y este nuevo bien requerirá, quizás, gente para su producción. Si el dueño de País Mío se niega a recibir inversión extranjera porque debe proteger a su tierra de un “enemigo” foráneo, su economía queda a merced de lo poco que el país pueda producir. La oferta de bienes se mantiene así en una cantidad menor a la potencial.
Oferta insuficiente, demanda no atendida, inflación y escaza inversión extranjera son síntomas de una economía enferma y en el caso venezolano de gravedad. Todo aquel que pasa por el primer semestre de una escuela de Economía sabe que aunque los equilibrios no se alcanzan, hay que buscarlos y son precisamente las cercanías al equilibrio los síntomas de una economía sana. La economía no funciona reduciendo arbitrariamente ofertas ni ahuyentando a través del discurso a potenciales inversores. La economía funciona como un proyecto que engloba una cantidad gigantesca de variables de control: oferta, demanda, tipos de interés, tipos de cambio, etc. Lo cierto es y demostrado está, que administrar un país como si de una bodega se tratase, sin planes ni criterios de ningún tipo; solo lleva a enfermar el funcionamiento económico y a deteriorar la calidad de vida de los ciudadanos de ese país.
Sueño con el país que tuve de pequeño; ese país que con sus problemas, funcionaba. Ese país donde existía variedad en los supermercados. No sueño con el país político que le quitó las prestaciones a los trabajadores, pero creo que ese país aprendió la lección. Que cierto suena hoy ese dicho popular que reza, éramos felices y no lo sabíamos.

El ABC de la economía. La inflación

En una economía altamente inflacionaria como la nuestra, hablar de la inflación es como hablar de la vecina de al lado que nos cae mal y nos mira feo. Que si subió, que si bajó, que si el mes pasado se porto mejor o el año pasado se portó peor. En general, la referencia que de la inflación tiene el ciudadano de a pie, es aquella que llega a través de los medios de comunicación en voz o en letra de periodistas, que con tanto tecnicismo, en muchos casos no se hacen entender.

La inflación es un fenómeno económico y lo vivimos, sufrimos y padecemos todos aquellos que hacemos compras del tipo que sea. En las escuelas de economía se nos dice a los estudiantes que es un incremento sostenido y generalizado de los precios de los bienes y servicios. ¿Qué significa esto? Supongamos que la señora Petra vive en Venezuela y va al mercado una vez al mes y compra un producto que no está regulado. El primer mes paga 1 BsF. El segundo mes paga 1,2 BsF. El tercer mes paga 1,3 y al cerrar el año termina pagando 2 BsF. La señora Petra, pensionada, a quien solo le aumentan la pensión por decreto presidencial cada primero de mayo; cada vez que va a comprar su producto, tiene menos dinero para adquirir otros bienes y servicios.

Se dice y es totalmente cierto, que la inflación golpea principalmente a los sectores de menos recursos. ¿Por qué? Los ingresos de las personas de menores recursos tienden a ser más rígidos; entiéndase, aquella persona que vive del sueldo mínimo legal en Venezuela, solo tiene esperanza de que su salario se incremente un pequeño porcentaje cada año. Le ocurre lo mismo que a la señora Petra, en la medida en que es víctima de la inflación se va quedando con menos cantidad de dinero, lo que se traduce al final del período en que con el mismo ingreso adquirirá menor cantidad de bienes y servicios. Por el contrario, las personas de más altos ingresos y aquellos que reciben rentas derivadas de la posesión de alguna propiedad, tienen mayor capacidad para ajustarse a los incrementos de precios.

En Venezuela, el gobierno nacional ha pretendido hacer creer que lo que ellos llaman “ajuste cambiario”, que en criollo simple es una devaluación, no tiene incidencia en la inflación. Mentira. Vulgar y rastrera mentira. Todo venezolano que medianamente conoce la realidad del país sabe, que en Venezuela para producir cualquier cosa, se necesita o insumos o capital extranjero. Tanto los insumos, como la maquinaria o los equipos indispensables para los procesos productivos, se tienen que pagar en dólares, porque el bolívar fuerte de broma es moneda aquí. En el resto del mundo se paga mayoritariamente en la moneda de los grandes bloques económicos. Entonces si en 2010, un empresario venezolano compraba un dólar a 2,60 BsF., debía reflejar un precio final proporcional a la inversión. Si por el contrario, el empresario debe comprar dólares a 4,30 para pagar los insumos, ¿A dónde cree el gobierno que se va a reflejar este incremento si no es en los precios?

Respecto a la inflación venezolana una cosa parece ser cierta y la otra, quizás está por comprobarse. Lo que parece ser cierto, además de evidente, es que el equipo económico del presidente Chávez no tiene ni la más remota idea de cómo salir del espiral inflacionario en que nos tienen o no están dispuestos a pagar el costo de las medidas que habría que tomar. Lo que puede estar por comprobarse, es una tesis que en función de mis últimas clases de Finanzas y Presupuesto Público me ha venido dando vueltas en la cabeza. El año 2012 es electoral y quizás, solo quizás, el gobierno esté pensando en pasar a la oposición dejando al nuevo equipo de gobierno democrático el entuerto económico en que nos metieron por su ignorancia. El nuevo gobernante intentaría recomponer la economía pero el costo económico, social y político sería muy alto; entre otras cosas porque tendrían que devaluar más la moneda haciendo que la inflación se dispare. La revolución regresaría acusando a la unidad democrática de destruir la economía y sumergir al país en la miseria. Es solo una tesis, pero la economía política da para todo.

Si no lo entiendes, es muy sencillo. Es solo un tema de cuentas. Escribe una lista de los bienes y servicios que adquieres por mes y anota la evolución de sus precios, a fin de año sabrás cuanto fue tu inflación real y te darás cuenta simplemente que algo se devoró tu poder de compra.

Las Mentiras del INE

Para descubrir las mentiras del gobierno venezolano, no hace falta ser excesivamente acucioso e inteligente. Con un poco de sentido común, cualquiera, no necesariamente Globovisión los pone al desnudo.

Revisando las estadísticas del INE, hasta el insulso más desprevenido se encuentra con cosas que de ser ciertas, impresionarían. Pero cuando se escudriña un poco, utilizando otros datos oficiales, la mentira sale y se descubre su tamaño.

Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), desde mediados de 1999 (que casualidad, desde que se inició la llamada por algunos, Revolución Bolivariana), el Ingreso Mínimo Legal supera el Valor de la Canasta Alimentaria Normativa. El ingreso mínimo legal se corresponde a la suma del salario mínimo más lo que en Venezuela se conoce como Cesta Tickets (Bono Alimentación). Por su parte, lo que se conoce como Canasta Alimentaria Normativa es una cesta que comprende los siguientes grupos de productos: cereales y productos derivados, carnes y sus preparados, pescados y mariscos (en realidad, solo pescados); leche, queso y huevos, grasas y aceites, frutas y hortalizas; raíces, tubérculos y otros; semillas, oleaginosas y leguminosas, azúcar y similares y por último, café, té y similares.

Primera Mentira

El INE asume que todos los trabajadores que cobran sueldo mínimo perciben el Ingreso Mínimo Legal. Esto es falso. A la fecha, el Ingreso Mínimo Legal se ubica en 2199 bolívares, de los cuales 1224 bolívares corresponden al salario mínimo y 975 al Cesta Ticket. Ahora bien, 975 bolívares en Cesta Ticket corresponden a un bono alimentación diario equivalente a 32,5 bolívares, que corresponde a la mitad de una unidad tributaria (U.T), cuyo monto se ubica en 65 bolívares. Sin embargo, no todos los trabajadores perciben 975 bolívares en beneficio de Alimentación. De hecho, la Ley de Alimentación para los Trabajadores contempla que el valor de cada cupón, ticket o recarga electrónica no debe ser inferior a 0,25 U.T. ni superior a 0,50 U.T., la misma ley establece que el pago del beneficio es por cada jornada de trabajo. Entonces, asumiendo que al mes se trabajan un promedio de 20 días, el monto mínimo del beneficio corresponde a 0,25 U.T*20 (días)*65 Bs/U.T = 325 bolívares. Muchos trabajadores, principalmente del sector privado, reciben tan solo un promedio de 325 bolívares en bono alimentación a diferencia de los 975 bolívares que señala el INE. Para no irnos a los extremos, promediamos ambos montos y nos queda un promedio de 650 bolívares. Sumando este monto a los 1224 que si reciben todos los trabajadores que cobran sueldo mínimo, el Ingreso Mínimo Legal en promedio se ubicaría en 1874 bolívares.

Segunda Mentira

El costo mensual de la Canasta Alimentaria Normativa se refiere al gasto mensual en alimentos de una familia de 5,2 personas. Según estas estadísticas, una familia de 5,2 personas consume al mes 24,07 bolívares de carne de res molida y unos 51,35 bolívares de carne de pollo beneficiada. A esto le sumamos 28,79 bolívares en huevos de gallina y 90,67 bolívares en queso blanco duro, entre otros rubros.

De acuerdo al listado actualizado de Productos de la Cesta Básica Regulados, el precio por kilo de carne de res, si es de primera, se ubica en 17,6 bolívares. Un kilo de pollo beneficiado entero, del cual son aprovechables dos muslos y la pechuga básicamente, se ubica en 8,39 bolívares. El queso blanco duro, según la regulación, cuesta 20,01 bolívares el kilo. Los huevos parecen no estar regulados y se encuentran a precio de mercado entre 12 y 16 bolívares el medio cartón.

La matemática nos dice que si una familia consume 24,07 bolívares de carne de res molida al mes a un precio de 17,6 bolívares, están consumiendo al mes 1,37 kilogramos de carne de res de primera. Esto equivale a que los 5,2 individuos que compone la familia consumen el equivalente a 263 gramos mensuales de carne de primera al mes. No se tú, pero yo que no soy “oligarca”, me como mucho más de eso al mes.

Respecto al pollo, esta familia representativa consume aproximadamente 6,12 kilos de pollo al mes. Cada miembro de esta familia consume al mes aproximadamente 1,17 kilos de pollo.

El valor actual de la Canasta Alimentaria Normativa según el INE se ubica en 1353 bolívares. Es decir, si se compara el Ingreso Mínimo Legal (oficial) con el valor de la Canasta Alimentaria Normativa, cualquier venezolano que generara estos ingresos y tuviera un egreso igual a la Canasta Básica Normativa, obtendría un excedente de unos 868 bolívares. Ahora bien, jamás he escuchado a nadie en este país decir lo que hace con el supuesto dinero que debería sobrarle. Todo lo contrario, muchos venezolanos, ganen sueldo mínimo o más, tienen problemas para llegar al final de la quincena.

Asumamos que en efecto, una familia consumiendo la mencionada Canasta Normativa y que además consigue los productos entre tanta escasez, cubre sus requerimientos nutricionales mínimos y sobrevive sin un heladito, una tortica o unos oligarcas camarones. Pero algo salta inmediatamente a la vista. El venezolano no solo tiene necesidad de alimentarse. También debería tener la posibilidad de recrearse, por ejemplo. Y si de otros gastos obligatorios se trata, y tan de primera necesidad como la alimentación, no pueden dejarse por fuera los gastos en alquiler, transporte y pago de otros servicios como electricidad y agua. Tampoco puede dejarse por fuera, que el venezolano necesita aunque sea jabón azul para bañarse y cualquier cosa que haga espuma, para lavarse el cabello. Ninguno de estos gastos está previsto por el INE como un egreso familiar, así como tampoco vestido, zapatos o gastos mínimos por enfermedades comunes y de tratamiento casero como un resfriado.

Retomemos la familia de 5,2 personas que el INE usa como ejemplo. Si esas 5,2 personas deciden ir una vez al mes al cine, gastarán tan solo en entradas, 30 bolívares (el precio promedio por boleto en salas normales, no Premium) * 5,2 personas = 156 bolívares. Si compran al menos dos combos de cotufas y refrescos, lo mínimo que gastarían serían 70 Bs. Bajo estos supuestos, la familia suma 226 Bs. en entretenimiento.

La familia no solo come y se entretiene. Se asea y además lava la ropa. Es decir, compran jabón de tocador, champú, enjuague, alguna crema corporal y un poco de jabón para lavar la ropa. Asumamos que la familia compra un paquete de jabón de tocador de 4 unidades a un precio promedio de 18 Bs., un champú y un enjuague para el cabello a 30 Bs. cada uno, una crema para el cuerpo a 20 Bs., una bolsa de jabón de lavar de 900 gramos a un precio de 25 Bs y una pasta de dientes a12 Bs. Este gasto suma unos 135 Bs. más. Asumiendo que todo esto se compra solo una vez al mes, cosa que en general no ocurre.

En transporte, dependiendo de donde se viva y el medio de transporte que se utilice, el gasto varía considerablemente. Se asume aquí que las personas se trasladan en el servicio de transporte público. Alguien que solo usa Metro, puede gastar al mes 20 Bs. Si se traslada en camioneta, gasta al mes unos 80 Bs. Quien se traslada desde zonas como los Valles del Tuy a estudiar o trabajar en Caracas, puede gastar como mínimo 104 Bs. solo en transporte.

Pero el gasto más representativo lo constituye el pago del alquiler, para aquellos que no tienen vivienda propia. El costo del alquiler de una habitación en Caracas puede oscilar entre los 600 Bs. la más humilde hasta los 3000 Bs. la más lujosa. Si hablamos de apartamentos o casas, los alquileres en Caracas se han hecho impagables para el común de los venezolanos.

En una familia de unas cinco personas, con dos adultos y tres niños, supongamos que los dos adultos trabajan y obtienen dos Ingreso Mínimo Legal (promedio), lo cual asciende a 3748 Bs. Si pagan 1353 Bs. correspondiente a la Canasta Básica Normativa, asumimos un alquiler modesto de 2500 Bs. y otros gastos mensuales (recreación, aseo y cuidado personal, transporte) en 441; todo esto suma 4294 Bs. Es decir, los gastos mínimos superan el Ingreso Mínimo Legal (promedio, asumiendo diferencias en los montos de Cesta Tickets). Nuevamente, no se incluye educación, vestido ni gastos básicos de enfermedades comunes.

Estadísticas simplonas como estas, que simplemente pretenden acomodarse al afán propagandístico de un gobierno embustero, perjudica en todas las instancias a los sectores menos favorecidos de la población. Aquellos que no tienen la desdicha de ganar sueldo mínimo, como pueden, intentan sostenerse hasta fin de mes. Pero aquellos que devengan el Ingreso Mínimo Legal están verdaderamente en apuros. No solo porque llegar a fin de mes es una tragedia familiar en muchos casos, sino que además el Estado, responsable de la creación y ejecución de políticas económicas eficientes para favorecer a estos sectores, creen que los problemas de estos ya están resueltos asumiendo como cierta la falacia de que el Ingreso Mínimo Legal supera el valor de la Canasta Alimentaria Normativa. ¿Será acaso que el señor Elías Eljuri, presidente del INE, gasta 1331 Bs. en su Canasta Básica Normativa?

A mi juicio, nuestro gobierno “socialista” lo que pretende es llevarnos a todos a estos niveles mínimos de consumo, donde podamos adquirir una pequeña ración de artículos de primera necesidad. Si este gobierno pregona tanto la igualdad, me pregunto, ¿Por qué no todos los venezolanos podemos tener una Canasta Alimentaria Normativa que promedie los gastos de consumo de los más conspicuos representantes de nuestros Poderes Públicos? La respuesta es más simple de lo que parece. Estamos ante un gobierno hipócrita que usa la bandera de los pobres solo para mantener sus intereses políticos, pero en el fondo le interesa mantener la pobreza, a fin de cuentas se alimenta electoralmente de ella.

El INE miente de forma descarada, haciendo creer a unos cuantos incautos que los venezolanos pueden satisfacer sus necesidades básicas. Intentan sacar estadísticas que a la final generen resultados internacionales que sumen puntos al gobierno, pero lo cierto es que la realidad los aplasta. Ni siquiera con un Ingreso Mínimo Legal (oficial) una pareja de venezolanos puede vivir. Dios quiera, que en algún momento las estadísticas reales no den tanto escozor y se muestre sin empacho que a los venezolanos no les alcanza el sueldo mínimo ni para subsistir (según el lenguaje marxista) y que los hacedores de políticas económicas entiendan que los venezolanos no solo comemos. Tenemos un sinfín de necesidades que con el maravilloso Ingreso Mínimo Legal que vende el INE y el gobierno, no pueden ser satisfechas.

Y si no me cree, saque usted su propia cuenta o revise cuanto le queda en la cuenta corriente.