martes, 29 de noviembre de 2011

Petróleo demás, leche de menos

El desabastecimiento en Venezuela es ya tan común como las arepas o las empanadas en el desayuno. A mis lectores nacionales, esto no debe sorprenderles; pero aquellos que leen estas líneas desde otras latitudes, muy posiblemente no entiendan como es que en un país potencialmente rico y con las reservas de crudo probadas más importantes del mundo, falten alimentos como el aceite vegetal, la leche (líquida y en polvo), la margarina, el café y la harina de trigo. Sobra petróleo en el subsuelo, pero la mesa de los venezolanos vive incompleta en el gobierno del comunista Hugo Chávez.

La ineficiencia gubernamental es como la cara hinchada del primer mandatario venezolano en los últimos meses: inocultable. Un gobierno que se ha hecho con el control de tierras y empresas productivas a través del uso de la fuerza y del abuso de poder, es incapaz de garantizar la seguridad alimentaria de los venezolanos; entendida esta como la posibilidad de los ciudadanos de acceder a los alimentos necesarios para una dieta equilibrada y que pueda además satisfacer sus preferencias.

Los mercados y supermercados de Venezuela en 2011 no son como eran hace unos años. Hoy los venezolanos no escogemos, no tenemos esa posibilidad. Ahora, tenemos que llevarnos a nuestras casas lo que se consigue y no lo que realmente queremos comer. Tal es el caso de la leche en polvo. Hace unos años, los consumidores podíamos escoger entre un mínimo de tres o cuatro marcas; hoy, no se consigue ni una marca en los anaqueles. Igual situación se repite una y otra vez con diferentes productos en la mayoría de los centros de abastecimiento del país.

El gobierno le echa a todo el mundo la culpa de su vagabundería. Nadie se salva. Pero son incapaces de reconocer sus culpas. ¿Cómo puede funcionar una economía, donde los hacedores de políticas intentan desconocer premisas económicas fundamentales? La más elemental de las leyes económicas, la de oferta y demanda; parece que no existe en la mentalidad comunista del régimen de Chávez. Desde hace años, se controlan férreamente los precios de una gran cantidad de alimentos considerados de primera necesidad y mientras la inflación y los costos asociados a su producción se incrementan, los precios se mantienen estáticos ante la desidia gubernamnetal y su negativa de revisión con todos los involucrados. ¿Puede alguien producir perdiendo? Ni en socialismo. El incentivo para producir algo, siempre es la ganancia que se pueda derivar de ese proceso productivo.

Los venezolanos estamos a menos de un año para acudir a las urnas a elegir un nuevo presidente. Hago votos por que se imponga la sensatez y dejemos de lado un modelo que sólo ha traído desempleo, escasez, inflación, desorden fiscal, estadísticas mauquilladas y odios.

Daniel González G.




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