miércoles, 5 de octubre de 2011

Choque de trenes... Interrogantes sin respuesta

Decir que una desgracia estaba por ocurrir, es como cuando caen gotas de rocío sobre la inundación que sobreviene a la tormenta; una tontería. Tenían que chocar tres trenes, lamentablemente perderse una vida y contabilizarse un importante saldo de heridos, para que las "autoridades" voltearan sus indolentes miradas hacia la tragedia que padecen miles de venezolanos que diariamente usan el ferrocarril de los Valles del Tuy.

La primera pregunta que debo formularme es precisamente, ¿cómo es posible que hayan chocado tres trenes? Que choquen dos, puede ser definitivamente una eventualidad; pero que choquen tres, es una muestra clara de que esa mañana del jueves algo falló. ¿Qué falló? Estoy convencido de que nunca lo sabremos. Pero estoy seguro que esa mañana, la vida de todas las personas que inocentemente esperaban sus trenes para trasladarse a la capital, corría un mortal peligro. No es producto de la casualidad que ninguno de los dos trenes que impactaron al que se quedó en la vía férrea, no hubiesen sido alertados a través de los sistemas diseñados para tal fin, que había un obstáculo en la vía y hasta el sol de hoy, nadie del IFE ha salido a explicar siquiera escuetamente que fue lo que ocurrió el jueves pasado.

¿Qué pasa en el tramo Charallave Norte - Cúa? Importante segunda pregunta ya que éste no fue precisamente el ramal de la vía que resultó afectado. El trecho donde ocurrió la colisión fue puesto en funcionamiento el día lunes, cuatro días después del lamentable evento. El año pasado corrieron muchísimos rumores que daban cuenta de un eventual deterioro en las vías y que el sistema podía ser cerrado en cualquier momento. Cabe preguntarse si esos rumores eran más información cierta que cotilleo y definitivamente parece que algo ocurría algo en la vía férrea y están aprovechando la contingencia actual para repararlo. Hasta el momento se desconoce la fecha en la cual se pondrá un total funcionamiento el sistema y parece que es una pregunta que los medios públicos no quieren hacer a quienes obviamente no quieren responder.  

Los canales del gobierno de Chávez, tan prestos a estar en escándalos que involucran a la oposición, aplicó la vieja receta de callar para no alarmar, lo mismo de lo que acusaron a Radio Caracas Televisión -que en paz descanse- por allá en abril de 2002. Con el sistema paralizado y los andenes abarrotados de gente, los operadores de estación sólo se limitaban a informar que había fallas eléctricas y no fue sino hasta casi una hora después del choque, que se tuvieron las primeras declaraciones oficiales de lo ocurrido. Después de esto, poco se mostraron las enormes colas y quizá cuando digo enorme me quedo corto, que se hicieron para tomar las unidades de Metrobús y Sitsa que se habilitaron en la contingencia. Globovisión tampoco se hizo mucho eco del asunto, quién a parecer de quien suscribe, no quiso enfrentarte esta vez a un nuevo procedimiento de Conatel por "alarmar a la población", "desestabilizar" y esas cosas de las que frecuentemente son acusados por la estructura gobiernera. Lo cierto es que el choque pasó por debajo de la mesa a nivel de medios. Noticia de un día solamente. 

La gran pregunta para cerrar es: ¿en manos de quienes están las vidas de los venezolanos? Poco se ha escrito pero si se ha dicho, que la magnitud del choque fue una minucia comparándolo con lo que hubiese ocurrido si el que chocaba era un tren que a esa hora hubiese transportado gente hacia Caracas. Porque para aquellos que no lo saben, se viaja más hacinado que en el Metro de Caracas que ya es decir bastante. Lo que ocurrió no fue más que el punto álgido de un desastre anunciado, propiciado por una gerencia infame que jamás y soy enfático en jamás, se ha ocupado de manejar con calidad un sistema de transporte tan importante y lo que es peor, no creo que esto marque un punto de inflexión para que las cosas empiecen a mejorar a partir de ahora. Este ya no es un país donde gerencian los capaces. Aquí únicamente gerencian los rojos y si lo hacen igual que el líder, sólo hay que pedirle a Dios que nos agarre confesados.

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