lunes, 19 de septiembre de 2011

El chavismo, la enfermedad que mata a Venezuela

El chavismo, parece un cáncer que en su metástasis, obnubila la visión de los más cercanos colaboradores del presidente Chávez. Dos de los jerarcas del régimen, en declaraciones a la prensa, dan cuenta del nivel de abyección rastrera del que son objeto todos aquellos que le rinden culto al líder de la revolución.

El señor Elías Jaua, arremete contra el gobernador de los mirandinos y pide que se investigue su gestión, amén de ser interpelado por el tema de la criminalidad, según reporta el diario oficialista Ciudada Ccs del día de hoy. A diferencia de Chávez y sus acólitos, quien suscribe, no defiende sin pruebas y si es necesario investigar la actuación de los gobernadores, pues que se investigue. Pero la verdad es que causa risa, que el representante de un gobierno que ha sido tan ineficiente precisamente en ese tema, lance semejante perla. ¿Cree acaso que somos idiotas? Por Dios. ¿Por qué éste señor no pide entonces también una interpelación al ministro de Interior y a su jefe, el presidente Chávez, para que les expliquen a los venezolanos los motivos por los cuáles en doce años de supuestos cambios -para peor, sí-, la inseguridad se ha desbordado en el país?

El otro autor de intervenciones tristemente célebres fue el ministro Garcés, expresando su "preocupación" por las gobernaciones y alcaldías que "gastan recursos en propagandas y no resuelven". ¿Será que este señor se olvida, que su jefe, su ídolo, lleva doce años de campaña permanente y que parece no haber diferencia entre las arcas del país y las del PSUV? Y lo peor, el presidente hace uso y abuso de los recursos públicos; como los recursos técnicos, humanos y financieros de VTV, para hacer propaganda rosa del horror de su gobierno. Señor Garcés, gobierno bueno no necesita propaganda, las obras hablan por sí solas. No tiene nadie que salir a medio parapetear una transmisión para mostrar una autopista a medio terminar o la primera piedra de cualquier obra que nunca termina.

Estos dos personajes, son una evidencia palpable del nivel de abstracción de la realidad en que parecen vivir quienes trabajan para el presidente Chávez. No son capaces de verse en un espejo y reconocerse siquiera. Parecen sí, víctimas de un cáncer de los sentidos que poco a poco los va segando y los imposibilita de por vida para ver la realidad que los rodea. Lo verdaderamente terrible de estas actitudes, es que parece que empiezan a creerse que de verdad viven en ese mundo que le pintan a los venezolanos, dónde la inflación es culpa de la cuarta, las muertes violentas de la sensación de inseguridad y cualquier reacción democrática de la oposición ante sus desmanes, responsabilidad del imperio. ¡Por Dios!

Lo bueno es que en el cáncer, si se descubre a tiempo hay esperanzas. Los pacientes pueden recurrir a tratamiento y sanarse y como ejemplo, el propio presidente Chávez. A este régimen, tramposo y embustero, le sale la quimioterapia de los votos, de la democracia, de la fiesta electoral de octubre de 2012. Hago votos por que los venezolanos entiendan la magnitud de la enfermedad que en el país día a día crece, una ideología personalista que gira en torno al culto a una persona y no en torno a la solución de los problemas del país. Algunos se quejan de que para las primarias hay muchos candidatos y en su mentecato pensar, no se dan cuenta de que es una oportunidad preciosa que la poca democracia que nos queda nos regala. He escuchado incluso, a personas que dicen que si no gana su candidato en las primarias, no van a votar en las presidenciales. ¡Qué idiotez! No entienden que termina de jugarse el destino de Venezuela y que entre lo malo, hay que escoger lo menos malo. Mis dos candidatos, son Leopoldo López y María Corina Machado, así es y punto. Por uno de ellos votaré en las próximas primarias y lo haré por quién de aquí a ese entonces me logre convencer. Pero si ninguno de ellos gana, apoyaré al candidato que surja del ejercicio democrático de mis conciudadanos porque estoy convencido de que peor que Chávez y su chavismo enfermo, no puede haber nada en este país. Venezolanos, a esta enfermedad que nos atormenta, tenemos que aplicarle la quimioterapia del voto y ganar. La consigna debe ser: Patria, progreso y desarrollo.  

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