viernes, 23 de septiembre de 2011

¿Eres responsable de las decisiones económicas?


Los responsables de los acontecimientos políticos, económicos, sociales y culturales que se han suscitado durante los últimos doce años en Venezuela, somos todos. Sería irresponsable culpar sólo a los que votaron en el año 1998 por Hugo Chávez, sin tomar en cuenta que los mismos resultaron ser un producto consecuencia de las distorsiones del pasado. A diferencia de los gerentes de las empresas, quienes son colocados en sus cargos por lo que se presume la élite mas culta y tecnócrata de la vida empresarial; los gerentes del país, son electos a través del voto popular, lo cual implica que si la mayoría del pueblo elector no ha sido educado para tomar las mejores decisiones o no tienen un adecuado nivel de madurez política, la elección del gerente puede resultar verdaderamente funesta.     
En este mismo orden de ideas, existe un alto grado de responsabilidad individual que no debemos pasar por alto. Cada ciudadano, de manera individual compra el discurso político con el que más se siente identificado. El presidente Chávez, dentro de su discurso político, vendió el rescate de la exclusión al que según él, habían sido sometidas miles de familias venezolanas durante los cuarenta años de democracia “puntofijista”; arguyendo además, que está exclusión se evidenciaba en el acceso a la educación, vivienda y demás bienes y servicios básicos. Ahora bien, ¿estas familias fueron excluidas o se autoexcluyeron? Desde mi punto de vista, en muchos casos se autoexcluyeron. Con sus deficiencias, la sociedad venezolana a través de la educación, brindaba a las clases menos favorecidas la posibilidad de desplazarse en la escala social, sólo debía existir la voluntad y el esfuerzo para lograrlo.
Hasta que los venezolanos en su mayoría no entendamos que nuestro destino lo trazamos nosotros y no el Estado, no estaremos en capacidad de asumir nuestras responsabilidades en nuestro porvenir y mucho menos, de escoger a los mejores para la conducción del destino del país. Los venezolanos debemos entender que en cada evento electoral, tenemos un compromiso y una inmensa responsabilidad con el país, con nuestra estabilidad económica y política. Es importante exigir y votar por programas de gobierno concretos y por equipos constituidos por reconocidas personalidades en Administración Publica; no votar por el candidato más carismático, con el verbo más encendido y el que prometa resolver por nosotros, aquello que podemos resolver nosotros mismos. En el momento en que aprendamos a votar por un proyecto y no por el payaso que más hace reír, estaremos enrumbándonos hacia la deseada madurez política.
No es posible precisar cuanto tiempo nos tomará alcanzar el nivel deseado de madurez política y es muy posible, que ante las venideras elecciones presidenciales, los venezolanos no votemos por quién ofrezca el mejor proyecto de gobierno, sino por aquel que prometa desaparecer al chavismo del escenario político nacional. Si bien es muy posible, que cometamos nuevamente ese error, también lo es que el error cometido será menor al cometido en el año 1998 y que la vocación democrática del nuevo presidente será mayor a la del actual. En este sentido, el nuevo gobierno deberá iniciar una verdadera transformación en el área educativa, no tanto a nivel de pensum y de intentar cambiar la historia, sino a nivel de reforzar en los ciudadanos los valores de la cultura democrática y el progreso personal.
Estoy convencido de que el aspecto educativo es fundamental en el desarrollo del país. Los que dictan las políticas económicas son los líderes políticos que asumen el poder a través del voto popular; es decir, las decisiones económicas pasan siempre por la previa decisión del pueblo respecto a quien las aplicará. El aspecto político lo garantiza la Constitución, el económico no está consagrado tan ampliamente en la Carta Magna y depende de muchísimas variables, entre las cuales puede mencionarse, la ideología de quien gobierna. El Estado entonces deberá garantizar educación de calidad para todos los ciudadanos, a fin de facultar a estos para la toma de las decisiones más acordes con el desarrollo del país. Parte de la historia que debe aprenderse, es que lo que a nivel económico ha ocurrido hasta ahora, no debe volver a ocurrir jamás, por lo menos mientras pueda evitarse. No puede olvidarse que el desastre económico de hoy, es producto de la decisión no inteligente de la mayoría de los venezolanos en el año 1998. La gran tarea hoy, es hacer que el desarrollo económico del futuro, sea producto de sucesivas y mejoradas decisiones políticas de un pueblo cada vez más educado y comprometido con su desarrollo. 

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