martes, 16 de agosto de 2011

La salud en Venezuela, en decadencia y regulada


               El gobierno nacional, firme en esa costumbre que arrastra desde sus inicios, la de responsabilizar a terceros de su ineficiencia, anuncia hoy que las tarifas de las clínicas privadas serán congeladas por tres semanas. Pero el problema no es de las clínicas, el problema es de un gobierno que tiene la salud pública en coma.
            
            Para nadie es un secreto que en el país, una operación de cualquier cosa, varía de precio dependiendo de la clínica donde se practique y eso puede deberse a una multitud de factores, entre los cuáles se encuentran los honorarios profesionales de los médicos y enfermeros que cómo los de cualquier otro profesional, pueden variar. No cobra lo mismo tampoco un abogado común y un magistrado del TSJ, ¿o sí? Y menos cuando a bono alimentación me refiero.

                Existe una práctica en las clínicas privadas que es condenable. Esa de “tragarse” los seguros de los pacientes y después, cuando ya no tienen ningún tipo de respaldo financiero, los tiran a la calle como si fueran perros con sarna. No lo discuto, es una práctica vil y creo que las autoridades deben regularlo. Sin embargo, las autoridades deben reconocer que parte del negocio de las clínicas es culpa del propio gobierno y de su incapacidad de dictar políticas apropiadas en materia de salud. Incluso el gobierno podría acordar con las clínicas los pagos extras por cuenta de fondos de seguridad destinados a esos fines.

                Los venezolanos contratan seguros de HCM fundamentalmente porque en este país es más sencillo morirse que enfermarse. Aquellos que se enferman y no tienen la suerte de tener un seguro médico, sufren no sólo por la enfermedad sino también por el ruleteo, la falta de insumos y la precariedad del sistema de salud en general. Me pregunto: si la salud pública funcionara de verdad, ¿los venezolanos tendrían la necesidad de adquirir seguros médicos? Es posible, a fin de cuenta es un servicio que cada quien contrata si quiere. Lo que es seguro es que serían menos los venezolanos que pudiendo ir a un hospital digno, contratarían un seguro –que es costoso- para recibir un servicio similar al que recibe en la red pública de hospitales de forma gratuita.

                Con un sistema de salud público eficiente y sobre todo digno, las tarifas de las clínicas bajan y bajan porque la racionalidad económica de los ciudadanos los va a llevar a asistir a los centros de salud públicos que prestan un servicio sin mayor diferencia que el que prestan las clínicas privadas y el excedente que se genere, lo destinan a otra actividad. Pero como este gobierno únicamente entiende de arbitrariedades, ahí están, congelando precios en las clínicas privadas y desbaratando hospitales públicos por todo el país. La salud en mi país, además de decadente, regulada.

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