martes, 19 de julio de 2011

De hijos de puta y otras calañas

La disputa legal que recién se inicia en los tribunales del país entre el director del diario El Nacional, Miguel Henrique Otero y el conductor de La Hojilla, Mario Silva; es una evidencia clara del nivel de descomposición de toda índole de la sociedad venezolana.

El editor de El Nacional se querella contra el conductor de La Hojilla, porque este último le llamó HDP en su espacio televisivo; con lo cuál, en una acepción literal del castellano estaría insultando a su madre. En su defensa, el “señor de la noche” como se ha calificado en múltiples oportunidades al inenarrable presentador nocturno, arguye que el nunca pretendió enlodar el nombre de María Teresa Castillo, madre de Otero y que se refirió a él en esos términos por “mala persona”, que como muy bien lo señala el Diccionario de la Real Academia Española, es utilizado como insulto.

Ahora bien, lo primero que cabe preguntarse es ¿qué es malo? Pues, malo es un adjetivo que de alguna manera califica a una cosa o a una persona. Según el señor Silva, el señor Otero es malo porque utiliza su periódico para obrar en contra del gobierno; pero, ¿es Mario Silva “bueno” para catalogar de “malo” a Otero? Unos dirán que sí, otros dirán que no; lo cierto es que en la medida en que se juzgue, se será juzgado.

En Venezuela, hasta el más elemental de los respetos se ha perdido y el ejercicio de la política se ha llevado a un escenario estercolero. Un escenario donde los insultos y las descalificaciones están a la orden del día, ni hablar de la intolerancia y el sectarismo. El debate político está signado por el desconocimiento de los méritos del contrario y el irrespeto más burdo por sus ideas. En el país, ya no se trata de buscar al culpable de quién empezó la pelea; eso nos llevaría por el camino que vamos, siglos. Estamos en la hora de tender puentes y de unir voluntades. No es hora de insultar porque nos insultaron, es momento de trabajar juntos por el país.

El señor Mario Silva si tiene un poco de cordura, considero que no debería tomar todas las críticas que se hacen al gobierno como descalificaciones y ofensas. Más bien debería tomarlas él y las personas que siguen el programa para mejorar aquello que debe mejorarse en el ejercicio de las funciones públicas. Hoy está en el debate la Ley de Precio Justo y desde ese programa lo único que se dice es que FEDECAMARAS, Globovisión y la derecha reaccionaria, se oponen a ella porque quieren implantar el modelo económico del pasado. No soy yo quién para decir que piensan otras personas, lo que si sé es que esa ley va a traer perjuicios de todo tipo a la economía venezolana, entre ellos más inflación y una progresiva desaparición de todo tipo de bienes.

Me parece terrible que el gobierno se niegue de forma pertinaz a cualquier tipo de diálogo, lo que a mi juicio es una muestra de debilidad. Creo que al país le gustaría ver a los políticos conversar y dialogar sobre los temas sensibles del país de forma respetuosa, como sucede en las grandes democracias del mundo. Llamar HDP a alguien parece más sencillo que invitarlo a debatir sobre las ideas que son opuestas.

Sin embargo, no creo que sólo el gobierno deba revisarse. La oposición en todos sus ámbitos debe hacer un esfuerzo por captar las voluntades de las personas que esperan respuestas y solución a los problemas. ¿Hasta cuando lo único que van a hacer es hablar de lo que hace mal el gobierno? Por Dios, eso el ciudadano de a pie lo conoce de sobra. Tenemos un postgrado en inflación, un máster en desempleo y un doctorado en muertes violentas. Propongan soluciones e inviertan bien el espacio que tienen en los programas de televisión.

La vida se nos puede ir pasando el HDP de esquina a esquina, culpando al otro de nuestros errores y no revisando nuestras oportunidades y mientras eso pasa, el país se cae a pedazos; quiera verlo el señor Silva o no. Los problemas del país, los reales que padecemos todos, son fruto de la ineficiencia del gobierno, no de lo mala persona que sea alguien. Si solamente de HDP se tratara, estoy seguro de que del lado del chavismo muchos tendrían el sello en la frente, por referirme únicamente a aquellos que ante la enfermedad de muchos presos no han levantado su voz para mejorar sus situaciones.

El país se va al carajo, mientras el show de turno es ¿Quién es más HDP? 

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