lunes, 25 de abril de 2011

LOS COSTOS DE LA DESINFLACIÓN, ¿LOS ASUMIRÁ CHÁVEZ?


Al no entender el común de los venezolanos que la inflación es un impuesto y que con ella el gobierno se financia, el presidente Chávez puede hacer una de las cosas que más le gusta: echarle la culpa a otro de lo que el mismo es responsable.

La disminución de la tasa de inflación tiene sus costes aquí y en cualquier lugar del mundo. Una de las medidas a tomar por las autoridades cuando se quiere frenar este fenómeno tan perjudicial para los ciudadanos es reducir el crecimiento de la oferta monetaria (suma del dinero en circulación en la economía y depósitos a la vista mantenidos en el sistema financiero nacional). Esta medida contrae la demanda agregada, es decir, hace que la curva de demanda se desplace a la izquierda reduciendo la producción y el empleo. Y aquí tenemos el coste asociado a la disminución de la tasa de inflación, menor producción y mayor desempleo de factores productivos.

El problema de la inflación en Venezuela se ha agravado en los últimos años fundamentalmente por tres factores; de orden institucional, político y emocional. En el orden institucional, el factor determinante ha sido la falta de autonomía del Banco Central de Venezuela para evitar la monetización del déficit presupuestario del sector público. En el orden político hay dos factores fundamentales a juicio de quien suscribe: el primero, la falta de políticas económicas claras por parte del gobierno para reducir la tasa de inflación; el gobierno solo anuncia que lucha contra este problema, pero nunca anuncia las medidas que se tomarán para cumplir el objetivo. El segundo factor está asociado con la credibilidad de los funcionarios públicos encargados de este tema; que de tanto anunciar falacias, la fe que los agentes económicos tienen en ellos está mas devaluada que el bolívar que ya es bastante. El factor emocional está asociado a las expectativas que los agentes económicos se forman respecto a la inflación. Las cifras de inflación de fin de año han superado siempre las predicciones hechas por el gobierno nacional. Ante este panorama, los agentes económicos, los ciudadanos; forman sus expectativas en base a las llamadas expectativas adaptativas y no en base a las expectativas racionales, esto quiere decir que los individuos esperaran que la tasa de inflación sea igual o mayor a la del periodo inmediatamente anterior y no que estará en función de la inflación máxima anunciada por unas autoridades que no tienen ningún tipo de credibilidad. Demás está decir que la meta de inflación en Venezuela no es tan pública como lo es en países como Colombia y Brasil, países que tienen las cifras de su inflación objetivo publicada en la página web de sus bancos centrales.

Ante este panorama pareciera que el gobierno no está muy dispuesto a asumir los costos políticos que le puede traer la desinflación. ¿Por qué? Al no entender el común de los venezolanos que la inflación es un impuesto y que con ella el gobierno se financia, el presidente Chávez puede hacer una de las cosas que más le gusta: echarle la culpa a otro de lo que el mismo es responsable. Así, la inflación no es culpa del gobierno sino de los “empresarios especuladores” y del capitalismo. Sin embargo el costo en desempleo quizás sea más poderoso para minar la popularidad del comandante. Desde la reciente crisis mundial, el presidente Chávez ha criticado a los países desarrollados y a sus modelos productivos por la destrucción enorme de puestos de trabajo que tuvo lugar durante y posterior a la crisis. ¿Cómo justificaría Chávez entonces un incremento del desempleo en Venezuela? Esta pregunta parece ser más difícil de responder desde la lógica gubernamental ya que el discurso siempre ha sido que este problema es causa del capitalismo y entonces, ¿cómo se explica un alto desempleo en un sistema de producción que según avanza hacia un horizonte opuesto? Sin duda se le complicaría al gobierno prefabricar la respuesta. Aquí hay algo interesante. El gobierno de Venezuela ha presumido en los últimos años de haber hecho descender la tasa de desempleo en el país en comparación con las tasas que se generaron durante lo que ellos llaman la cuarta República. Esto no es mentira. Lo que es verdad hay que reconocerlo. Lo que Chávez no dice es que en los países donde el capitalismo es el sistema que manda, antes de la crisis la tasa de desempleo era significativamente menor a la que él ha logrado mantener aquí en promedio durante su gestión. El gobierno no dice, por ejemplo, que para enero de 2006 cuando la tasa de desempleo en Venezuela era de 12,9%; esta tasa en EEUU era de 5,1% (menos del doble) igual a la de Reino Unido. Tampoco dice Chávez que hasta en el momento en que los Estados Unidos mostró la mayor tasa de desempleo en sus últimos cinco años, que fue en enero de 2010 cuando se ubicó en 10,6%, la venezolana estaba cerquita en 10,2%. Parece que para Chávez es mejor lidiar con la inflación de la cual se beneficia, a intentar disminuirla y encontrase con altas tasas de desempleo que lo podrían llevar quizás a los niveles de España. A fin de cuentas la gente se acostumbra al robo gubernamental de la inflación. Una cosa es cobrar así sea una miseria el quince y el último y otra muy distinta es no cobrar nada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario