viernes, 25 de febrero de 2011

NO SOLO LA INFLACIÓN ES PROBLEMA


En Venezuela, el discurso oficial no tiene "ética" y el consumo de los hogares se ha desplomado en dos años 


Ayer, 24 de febrero, culminaron las interpelaciones a los ministros del gobierno del presidente Chávez y particularmente se hizo patente la falta de “ética en el discurso” oficial, que tanto vociferan algunos parlamentarios del PSUV, entre ellos Robert Serra, imputándosela al de la oposición. Además quedó en evidencia que  el peor gasto que está teniendo hoy por hoy el erario público venezolano, es el pago de la mayoría de los funcionarios del Estado, incluyendo a algunos de los parlamentarios de la Mesa de la Unidad Democrática.

Era de esperarse que el ministro Giordani y su combo, se irían por las ramas con el tema de la inflación y que recurrirían  al ardid de siempre, decir que la inflación de los gobiernos de Pérez y Caldera, que en paz descansen ambos; fueron mayores en promedio a la media del gobierno del presidente Chávez. Eso mentira no es. El tema es que lo que los venezolanos queremos escuchar cuales medidas está tomando el gobierno o cuales  tomará en el futuro para controlar el fenómeno. Creo que ya estamos hartos de escuchar las mismas comparaciones entre la IV y la V República. Aquí, a mi juicio, los diputados de la oposición, incluidos algunos por quienes voté, siguieron el juego del gobierno llevando el “debate” a un círculo vicioso de “efectos inerciales” inflacionarios.

Respecto a la “ética del discurso”, considero que algún opositor pudo haberle callado la boca a unos cuantos con el tema petrolero, pero no desde la óptica de los ingresos que el gobierno a recibido en los últimos años. Si nos ceñimos al discurso oficial, el Estado venezolano marcha hacia un modelo socialista o peor aún, comunista. Entonces ¿Cómo es que un Estado con estas pretensiones forma parte de un cártel petrolero? Hasta donde yo sé, un cártel en su acepción más simple, es un acuerdo entre empresas del mismo sector, constituido para el control del mercado y la reducción de la competencia con la finalidad de obtener beneficios monopólicos, derivados de la fijación de precios y las limitaciones en la oferta. Es decir, el Estado que aquí se nos vende como socialista es un Estado que hacia fuera mantiene prácticas capitalistas de la más rancia estirpe. ¿Dónde está ahora la ética del discurso de la que hablan los legisladores oficialistas? Sátrapas y mentirosos es lo que son, intentando mantenerse en el poder con un doble discurso infame. Si la OPEP a través de sus métodos encarece el precio mundial de petróleo, bien porque nos favorece; pero si quienes nos surten de trigo desde el exterior, por ejemplo, aumentan sus precios, son unos especuladores, según palabras del ministro Giordani. Eso no es lo que enseñan en las clases de marxismo de las universidades.

En la sesión en la Asamblea del día de ayer, también se dijo por enésima vez que el petróleo se comercializa al precio al que está ahora desde la revolución. Es decir, venden a los señores chavistas que ven la interpelación que el todopoderoso Chávez tiene el poder para decidir sobre los precios e incluso mantenerlos en el tiempo. Me pregunto donde estaba algún diputado de la MUD que se levantara y recordara a los presentes en el hemiciclo legislativo que los precios del petróleo se deben a una multitud de factores, entre los cuales la demanda mundial juega un papel significativo.

Me hubiese gustado ver también algún diputado haciendo un análisis económico distinto al de la inflación. Les dejo un tip por si alguno me lee o alguien se lo remite. Hay un indicador que se llama Consumo Final de los Hogares, que no es más que el gasto que realizan los hogares residentes en bienes y servicios de consumo, excluidos los gastos en activos fijos en forma de vivienda y el gasto en objetos valiosos. ¿Quién se dio cuenta que el gasto de consumo final de los hogares en 2010, a precios constantes,  fue similar al gasto del 2007? ¿Quién se percato que este gasto disminuyó dos años consecutivos desde un máximo en el año 2008? Creo que era una buena pregunta para los ministros que visitaron la Asamblea Nacional ayer. Porque, ¿Cómo se explica que según el mundo de maravillas que ellos muestran, el consumo en bienes y servicios en Venezuela lleve dos años deteriorándose? ¿Cómo se puede relacionar eso con la supuesta “soberanía alimentaria” que nos han vendido? Creo que hubiese sido una buena pregunta, que por supuesto no hubiese obtenido respuesta, pero los hubiera descolocado ante la novedad del argumento.

La parte del país que decidió una representación democrática en la Asamblea, está pendiente de las actuaciones de sus diputados. Procuren no decepcionarlos. No caigan en los juegos ya conocidos y gastados del gobierno. Hay cosas más allá de la inflación que dan cuenta de un gobierno ineficaz y de una economía profundamente lesionada. Al gobierno no se le puede pedir menos, pero a nuestros diputados creo que podemos pedirles más.

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