jueves, 24 de febrero de 2011

El ABC de la economía. La inflación

En una economía altamente inflacionaria como la nuestra, hablar de la inflación es como hablar de la vecina de al lado que nos cae mal y nos mira feo. Que si subió, que si bajó, que si el mes pasado se porto mejor o el año pasado se portó peor. En general, la referencia que de la inflación tiene el ciudadano de a pie, es aquella que llega a través de los medios de comunicación en voz o en letra de periodistas, que con tanto tecnicismo, en muchos casos no se hacen entender.

La inflación es un fenómeno económico y lo vivimos, sufrimos y padecemos todos aquellos que hacemos compras del tipo que sea. En las escuelas de economía se nos dice a los estudiantes que es un incremento sostenido y generalizado de los precios de los bienes y servicios. ¿Qué significa esto? Supongamos que la señora Petra vive en Venezuela y va al mercado una vez al mes y compra un producto que no está regulado. El primer mes paga 1 BsF. El segundo mes paga 1,2 BsF. El tercer mes paga 1,3 y al cerrar el año termina pagando 2 BsF. La señora Petra, pensionada, a quien solo le aumentan la pensión por decreto presidencial cada primero de mayo; cada vez que va a comprar su producto, tiene menos dinero para adquirir otros bienes y servicios.

Se dice y es totalmente cierto, que la inflación golpea principalmente a los sectores de menos recursos. ¿Por qué? Los ingresos de las personas de menores recursos tienden a ser más rígidos; entiéndase, aquella persona que vive del sueldo mínimo legal en Venezuela, solo tiene esperanza de que su salario se incremente un pequeño porcentaje cada año. Le ocurre lo mismo que a la señora Petra, en la medida en que es víctima de la inflación se va quedando con menos cantidad de dinero, lo que se traduce al final del período en que con el mismo ingreso adquirirá menor cantidad de bienes y servicios. Por el contrario, las personas de más altos ingresos y aquellos que reciben rentas derivadas de la posesión de alguna propiedad, tienen mayor capacidad para ajustarse a los incrementos de precios.

En Venezuela, el gobierno nacional ha pretendido hacer creer que lo que ellos llaman “ajuste cambiario”, que en criollo simple es una devaluación, no tiene incidencia en la inflación. Mentira. Vulgar y rastrera mentira. Todo venezolano que medianamente conoce la realidad del país sabe, que en Venezuela para producir cualquier cosa, se necesita o insumos o capital extranjero. Tanto los insumos, como la maquinaria o los equipos indispensables para los procesos productivos, se tienen que pagar en dólares, porque el bolívar fuerte de broma es moneda aquí. En el resto del mundo se paga mayoritariamente en la moneda de los grandes bloques económicos. Entonces si en 2010, un empresario venezolano compraba un dólar a 2,60 BsF., debía reflejar un precio final proporcional a la inversión. Si por el contrario, el empresario debe comprar dólares a 4,30 para pagar los insumos, ¿A dónde cree el gobierno que se va a reflejar este incremento si no es en los precios?

Respecto a la inflación venezolana una cosa parece ser cierta y la otra, quizás está por comprobarse. Lo que parece ser cierto, además de evidente, es que el equipo económico del presidente Chávez no tiene ni la más remota idea de cómo salir del espiral inflacionario en que nos tienen o no están dispuestos a pagar el costo de las medidas que habría que tomar. Lo que puede estar por comprobarse, es una tesis que en función de mis últimas clases de Finanzas y Presupuesto Público me ha venido dando vueltas en la cabeza. El año 2012 es electoral y quizás, solo quizás, el gobierno esté pensando en pasar a la oposición dejando al nuevo equipo de gobierno democrático el entuerto económico en que nos metieron por su ignorancia. El nuevo gobernante intentaría recomponer la economía pero el costo económico, social y político sería muy alto; entre otras cosas porque tendrían que devaluar más la moneda haciendo que la inflación se dispare. La revolución regresaría acusando a la unidad democrática de destruir la economía y sumergir al país en la miseria. Es solo una tesis, pero la economía política da para todo.

Si no lo entiendes, es muy sencillo. Es solo un tema de cuentas. Escribe una lista de los bienes y servicios que adquieres por mes y anota la evolución de sus precios, a fin de año sabrás cuanto fue tu inflación real y te darás cuenta simplemente que algo se devoró tu poder de compra.

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